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En el año 711 los musulmanes lo introdujeron en la Península como perro pastor y ayudante de caza: 13 siglos después es uno de los perros familiares más apreciados

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El perro de agua es una raza conocida por su inteligencia, su versatilidad y su característico pelaje rizado. Durante siglos, ha desempeñado distintas funciones en el medio rural, desde ayudar a los pastores hasta colaborar en tareas de caza y pesca.

Sus aptitudes para el trabajo conviven con su popularidad como animal de compañía, aunque su origen histórico sigue sujeto a distintas teorías.

El perro de agua español y sus posibles orígenes históricos

El perro de agua español figura entre las razas caninas tradicionales de España. Una de las teorías más extendidas sitúa su llegada a la península ibérica durante la invasión islámica del año 711.

Otras hipótesis apuntan a una procedencia turca y sitúan su llegada entre finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Con el paso del tiempo, estos perros se adaptaron a diferentes entornos y necesidades. En el norte de España colaboraron con pescadores, mientras que en el sur se utilizaron para el pastoreo y la caza. Su capacidad para desenvolverse tanto en tierra como en el agua contribuyó a ampliar sus funciones.

¿Qué características definen al perro de agua español?

El pelaje rizado y lanoso es uno de los rasgos más reconocibles de esta raza. Bajo esa capa de pelo se encuentra un animal de constitución robusta, musculatura desarrollada y gran capacidad física. Su aspecto responde a una larga tradición de trabajo en condiciones variadas.

La inteligencia y la facilidad para aprender también forman parte de sus características. Estas cualidades favorecen el adiestramiento y explican que pueda desempeñar tareas diferentes, siempre que reciba una educación adecuada. Su carácter activo, juguetón y fiel lo convierte en un compañero apreciado por quienes disfrutan de las actividades al aire libre.

Sin embargo, sus aptitudes no eliminan sus necesidades. El perro de agua español necesita ejercicio diario, estimulación mental y una socialización temprana. También es necesario revisar su pelo después de los paseos para detectar posibles espigas, restos vegetales o suciedad atrapada entre los rizos.

Los perros de agua, de ayudante de pastores a perros de compañía

La evolución de estos perros refleja la capacidad para adaptarse a distintas formas de convivencia. Aunque el perro de agua conserva sus instintos de trabajo, ha ganado presencia en los hogares gracias a su inteligencia y a su disposición para participar en las actividades familiares.

Su reconocimiento moderno llegó después de siglos de uso en el ámbito rural. MundoAnimalia señala que la raza se presentó oficialmente en España en 1981 y que la Real Sociedad Canina Española reconoció el perro de agua español en 1985. La Fédération Cynologique Internationale le concedió el reconocimiento internacional en 1999.

Estos hitos contribuyeron a consolidar su identidad. Aun así, su popularidad no debería llevar a considerarlo adecuado para cualquier hogar. Antes de incorporar uno a la familia, es imprescindible valorar el tiempo disponible para atender sus necesidades de actividad, educación y cuidado.

Su adaptación a la vida familiar no significa que haya perdido su instinto de trabajo. El perro de agua español necesita mantenerse activo, aprender mediante el juego y participar en actividades que estimulen su inteligencia.

Ofrecerle paseos variados, una educación constante y tiempo de interacción ayuda a favorecer su bienestar y a construir una convivencia equilibrada.