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Mamdani se marca un ‘decreto MariKaren’ en Nueva York

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, congela alquileres en la ciudad en lo que podríamos traducir como 'decretos MariKaren'

  • Carlos Esteban
  • Columnista de Internacional. Quince años en el diario líder de información económica Expansión, entonces del Grupo Recoletos, luego en Intereconomía, donde fundó el semanario católico Alba, escribió opinión en Época, en La Gaceta y ahora como freelance en OKDIARIO.

Hace nueve días, Pedro Sánchez estaba en Nueva York tirando bolitas de papel a una papelera en el despacho del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en una escena publicada urbi et orbi en vídeo porque, a lo que parece, ver a dos gobernantes haciendo el moñas les hace muy simpáticos al gran público.

«Ser de izquierdas significa intentar tiros difíciles», decía Sánchez en inglés, taking big shots, mientras arrugaba otro papel. «Y encestarlos», completaba Mamdani. Después de varios lanzamientos, risas y un skyhook del alcalde, el vídeo estaba listo para las redes sociales. Todo como muy guay.

Sánchez acudió el 23 de septiembre a la residencia oficial de Mamdani para participar en un acto titulado Construir una economía para la mayoría. Allí aseguró que España y Nueva York estaban demostrando que «otro modelo económico es posible» y señaló la vivienda como «la cuestión económica central de nuestro tiempo». «¿Puedo permitirme una vivienda?», preguntó retóricamente.

La respuesta ha tardado nueve días en llegar y resulta curiosamente parecida a ambos lados del Atlántico. Desde este 1 de octubre, alrededor de un millón de pisos de renta estabilizada de Nueva York tienen congelado el alquiler. La Rent Guidelines Board aprobó en junio una subida del cero por ciento para los contratos de uno y dos años que comiencen entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de septiembre de 2027. Era una de las grandes promesas electorales de Mamdani.

A este lado del océano tenemos el decreto Maricarmen. O, para ser exactos, los dos decretos Maricarmen, porque el Gobierno acabó partiendo el paquete de vivienda en dos reales decretos-leyes aprobados el martes.

La coincidencia resulta casi demasiado perfecta. Mientras Mamdani congela alquileres en Nueva York en lo que podríamos traducir como decretos MariKaren, Sánchez pretende prorrogar extraordinariamente contratos en España, impedir determinadas actualizaciones de renta, prolongar la suspensión de ciertos desahucios de personas vulnerables, intervenir los alquileres temporales y por habitaciones y reforzar las obligaciones de los grandes tenedores.

En algunos contratos, si el alquiler supera el límite máximo del índice de referencia, la actualización será del cero por ciento; cuando no lo supere, podrá alcanzar hasta el dos por ciento en determinados supuestos. Los alquileres temporales que carezcan de una causa real y acreditada pasarán a considerarse alquileres habituales y la suma del alquiler por habitaciones no podrá superar la renta correspondiente a la vivienda completa.

Sánchez tiene, además, el teatrillo montado en la Puerta del Sol, un revival patético del 15M. El Campamento Maricarmen conserva bastante de la estética del 15-M: tiendas de campaña, asambleas, calles rebautizadas, una «Komuna de Sol» y la convicción de que estamos nuevamente a las puertas de otro mundo posible. «O cae el rentismo o cae el Gobierno», han proclamado sus participantes. La aprobación de los decretos tampoco los ha satisfecho. «Queremos acabar con el rentismo, no reformarlo», explicaba uno de los acampados.

Como en el 15M original, a nadie parece extrañarle que los socialistas hagan suya una protesta contra un gobierno socialista por una ley socialista. Estar al mismo tiempo en el despacho pisando alfombra y en la barricada es uno de los muchos privilegios de la izquierda.

Por supuesto, es un disparate, y ni siquiera un disparate nuevo, inexplorado, sino una película de la que no sabemos el final porque se ha versionado mil veces en la historia. Controlar el precio proporciona un beneficio inmediato y perfectamente visible a quien ya ocupa una vivienda protegida. Sus efectos sobre quienes buscan una después son bastante más difíciles de convertir en un vídeo de TikTok.

Uno de los estudios más conocidos sobre el asunto analizó la ampliación del control de alquileres en San Francisco. Sus autores comprobaron que los inquilinos protegidos se desplazaban menos y tenían menos probabilidades de abandonar la ciudad. Encontraron también que los propietarios afectados redujeron en un 15 por ciento la oferta de vivienda en alquiler, principalmente mediante ventas y reconversiones.

A este lado del Atlántico, un estudio publicado este año sobre la limitación de rentas aplicada desde 2024 en Cataluña revela una disminución del número de contratos de alquiler y un descenso más modesto del crecimiento de las rentas, aunque sus propios autores advierten de las limitaciones de los datos y de la robustez de algunos resultados. Pero todos esos números son aburridos, mucho más aburridos que lanzar papelitos a una papelera.

Mamdani tiene además otro problema. Los propietarios han llevado su congelación a los tribunales alegando que la Rent Guidelines Board, formalmente independiente, ejecutó en realidad una promesa política del alcalde. Un juez ha ordenado entregar las comunicaciones entre el Ayuntamiento y miembros de la junta, y los documentos conocidos esta semana muestran contactos frecuentes entre ambas partes. La Administración Mamdani sostiene que el organismo actuó correctamente y después de examinar todos los datos.

En España, el obstáculo es parlamentario. Los decretos han sido rechazados este viernes; PP, Vox y Junts han votado en contra, y este último sostiene precisamente que las medidas reducirían la oferta de alquiler y terminarán encareciendo los precios.

Quizá por eso aquel vídeo de Nueva York merecía más atención de la que parecía. Dos políticos que acababan de explicar solemnemente cómo construir una economía para la mayoría arrugaban papeles y trataban de encestarlos en una papelera. Nueve días después, Mamdani tiene su congelación de alquileres y Sánchez sus decretos Maricarmen. Los big shots ya están lanzados. Ahora queda comprobar dónde caen.