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EEUU hunde un buque de guerra en el Pacífico con un misil disparado desde un bombardero invisible a los radares

El Mando del Indo-Pacífico (USINDOPACOM), junto a varios países aliados, ha ejecutado un ejercicio de hundimiento real

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EEUU hunde el USS Juneau.
Rodrigo Villar

Estados Unidos ha vuelto a mostrar músculo militar en el Pacífico. El Mando del Indo-Pacífico (USINDOPACOM), junto a varios países aliados, ha ejecutado un ejercicio de hundimiento real, conocido en la jerga militar como SINKEX, en el marco de las maniobras multinacionales Valiant Shield 2026. El blanco: el viejo buque de transporte anfibio USS Juneau, enviado al fondo del mar frente a las costas de Guam.

El simulacro de combate, desarrollado a más de 200 millas náuticas de la isla, ha servido para poner a prueba la coordinación entre medios aéreos, navales y submarinos en un escenario de guerra de alta intensidad, en una clara señal de disuasión ante los movimientos de China en la región.

El momento más llamativo del ejercicio llegó con la participación de un bombardero furtivo B-2 Spirit, que disparó un misil antibuque de largo alcance LRASM (Long Range Anti-Ship Missile) contra el casco del Juneau. Se trata de un armamento capaz de detectar, identificar y destruir buques enemigos a grandes distancias, incluso frente a sistemas de guerra electrónica y defensas antiaéreas sofisticadas.

La combinación entre la baja detectabilidad del B-2 y el alcance del misil permite a Estados Unidos golpear objetivos navales sin exponer sus plataformas a las defensas del adversario, elevando tanto la supervivencia del bombardero como la eficacia del ataque.

El contraalmirante Eric Anduze, al frente del Carrier Strike Group 5 y de la Task Force 70, ha explicado que el ejercicio ha permitido integrar capacidades de combate procedentes de distintos dominios y perfeccionar la coordinación exigida en operaciones navales de alta intensidad en el Pacífico.

En la misma línea se ha pronunciado el general Kevin B. Schneider, jefe de las Fuerzas Aéreas del Pacífico (PACAF), quien ha subrayado que la demostración del B-2 confirma la capacidad de adaptación de las fuerzas norteamericanas frente a los nuevos retos estratégicos. Schneider ha remarcado que el ataque marítimo de largo alcance es una prioridad para garantizar la libertad de navegación y la disuasión en el Indo-Pacífico.

El buque escogido como blanco no era un desconocido para la historia militar estadounidense. El USS Juneau (LPD-10), de la clase Austin, fue botado en 1966 y llegó a participar en la Guerra de Vietnam y, años más tarde, en la Operación Tormenta del Desierto durante la Guerra del Golfo. Tras más de cuarenta años de servicio activo, fue dado de baja en 2008, quedando desde entonces a la espera de un destino que finalmente ha llegado en forma de misil.

Antes de convertirse en blanco de tiro, el buque fue sometido a un proceso de descontaminación exhaustivo, con la retirada de todos los materiales peligrosos conforme a las directrices de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA), de manera que el hundimiento cumpliera con la normativa federal y los estándares internacionales de protección marina.

La zona del ejercicio fue igualmente inspeccionada de antemano para reducir riesgos sobre la fauna marina, el tráfico naval y el personal implicado, en cumplimiento de la legislación medioambiental estadounidense, entre ella la National Environmental Policy Act y la Marine Mammal Protection Act.

Valiant Shield es uno de los principales ejercicios conjuntos que organiza Estados Unidos en el Pacífico occidental, de carácter bienal, y en el que participan fuerzas propias y aliadas para entrenar operaciones integradas en los ámbitos marítimo, aéreo, terrestre y cibernético. La edición de este año ha servido, una vez más, para escenificar ante Pekín el poderío militar de Washington en una de las regiones más disputadas del planeta.

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