Internacional
OPERACIÓN CONTRA JAMENEI

Así engañó Trump a Tucker Carlson para cazar a Jamenei al conocer por la CIA su cercanía a los ayatolás

Trump invitó a Carlson a la Casa Blanca para darle información falsa sobre Jamenei

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Donald Trump recibió hace semanas informaciones a través de la CIA de que el periodista conservador Tucker Carlson, famoso por haber trabajado para la Fox, estaba muy cerca de la tiranía de los ayatolás de Irán. Según la agencia de espionaje de Estados Unidos, Carlson le suministraba a los sanguinarios ayatolás información sobre la administración de Estados Unidos. Entonces, cuando Trump se enteró, empezó a invitarlo más a la Casa Blanca para darle información falsa, y así despistar a los ayatolás iraníes. Incluso, les hizo bajar la guardia hasta hacerles creer que ni Trump ni el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu tenían intención de atacarles. A continuación se relata la historia de cómo engañó Trump al periodista Tucker Carlson para cazar a Jamenei al conocer por la CIA su cercanía a los ayatolás.

Días antes de la operación que eliminó al líder supremo Alí Jamenei se pudo ver a Carlson en la Casa Blanca con ejecutivos de la industria petrolera. Entonces, Trump les aseguró que había perdido interés en el líder supremo iraní. Jameneí fue eliminado en una operación de 60 segundos después de años de trabajo y seguimiento del Mossad y la CIA el pasado 28 de febrero. La última pista que llevó a dar la luz verde a la operación fue proporcionada por un agente doble de la CIA. Esa misión dio comienzo a la operación conjunta entre Estados e Israel contra la dictadura de los ayatolás. La Fiscalía de Estados Unidos tiene previsto presentar cargos contra Tucker Carlson por traición.

Advertencias de la CIA a Trump

Todo comenzó cuando Trump supo por la CIA que Carlson estaba muy cerca de los ayatolás. Los sanguinarios iraníes querían utilizarle para influir en la opinión de los votantes de la base de Trump: los estadounidenses del movimiento MAGA (Make America Great Again, Hacer América grande de nuevo, en español). Estaban debilitados después de la guerra de los 12 días de junio de 2025 entre Israel y Estados Unidos. Los ayatolás se habían quedado débiles, lo cual se tradujo en que miles de personas se echaran a las calles el 28 de diciembre de 2025. Sucedieron días de marchas debido al derrumbe económico. Universitario, mujeres, niños. En cambio, en esta ocasión, los ayatolás tuvieron que sacar a sus sicarios, la Guardia Revolucionaria, para masacrar a la población que tenía ansias de derechos humanos.

Trump miente a Carlson

Trump empezó a invitarlo a varias reuniones donde a propósito hablaba de la dictadura de los ayatolás de Irán diciendo que no iban a atacar. Hay varias fotos de unos días antes del ataque que eliminó a Alí Jamenei de una reunión de Trump con empresarios petroleros. Allí se ve que Tucker estaba presente en la sala. Cuando le preguntaron a Trump por Irán, dijo: «No hay ninguna oportunidad de entrar en guerra ni hacer ataques coordinados con Israel».

Jamenei cree la información de Carlson

Tucker pasó ese mensaje a los funcionarios iraníes. Entonces, Alí Jamenei dejó de esconderse en su búnker. Confiaban tanto en la información de Tucker que el ayatolá hasta salió en plena luz del día a tener una reunión con los altos mandos de su gobierno en su oficina, donde Trump le tiró un misilazo y lo liquidó.

En estos días, Tucker ha sido investigado por el FBI por espionaje extranjero y por colusión con Irán. Tucker Carlson se ha defendido: «La CIA leyó mis mensajes de texto previos a la guerra con Irán con el fin de incriminarme como agente extranjero», según ha declarado en un vídeo publicado en redes sociales.

«La CIA está preparando un informe en mi contra para el Departamento de Justicia, basándose en un supuesto delito que cometí», ha destacado. «¿Cuál es ese delito? Pues, hablar con gente en Irán antes de la guerra», ha añadido Carlson.

Carlson, acusado de traición por espía

Carlson ha afirmado que será acusado en virtud de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (1938), que exige que cualquier persona que reciba pagos de gobiernos extranjeros por actividades de lobby o defensa de sus intereses políticos se registre ante el Departamento de Justicia.

«No soy agente de ninguna potencia extranjera. A diferencia de muchos que comentan sobre la política estadounidense y los asuntos internacionales, mi lealtad es solo hacia Estados Unidos y jamás he actuado en su contra», ha afirmado, añadiendo que nunca ha recibido «dinero» de otro país.

Carlson había sido un firme partidario del presidente Trump, quien lo describió como «un tipo muy conservador, un tipo muy bueno» durante un almuerzo en la Casa Blanca el 9 de enero con ejecutivos petroleros al que asistió Carlson.

Carlson se reunió con el presidente Trump en la Casa Blanca en varias ocasiones durante las semanas previas al inicio de la acción conjunta entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.

Se cree que la última reunión tuvo lugar el 23 de febrero, poco después de su polémica entrevista con el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee.

El momento de la reunión generó especulaciones sobre una posible reprimenda del presidente Trump a Carlson en la Casa Blanca.

Carlson entrevistó al presidente iraní

En julio de 2025, Carlson fue condenado por entrevistar al presidente iraní Masoud Pezeshkian, brindándole al representante de la República Islámica una plataforma global sin que se le hiciera ninguna objeción.

«Esta fue una gran victoria para las operaciones de guerra de información iraníes. Intencionadamente o no, Carlson está actuando como un importante conducto y amplificador para las operaciones de información del gobierno iraní», declaró entonces Marcus Kolga, experto en desinformación extranjera, a Iran International, un medio antigubernamental con sede en el Reino Unido.

Entonces, Carlson fue acusado de difundir teorías de conspiración contra Israel, calificó los ataques que mataron al líder supremo de Irán, Aí Jamenei, de «absolutamente repugnantes y malvados», y afirmó que la guerra se libra en nombre de Israel. Así, Trump utilizó al que fue su Carlson para decapitar la cabeza de una dictadura que le intentó matar.