Historia
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Un descubrimiento arqueológico sin precedentes: encuentran uno de los mayores asentamientos vikingos de Europa occidental

  • Janire Manzanas
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Un equipo de arqueólogos de Noruega e Irlanda cree haber localizado los restos de lo que pudo ser el mayor centro de intercambio comercial fundado por los vikingos en Irlanda. Según las primeras hipótesis, navegantes procedentes de la región que hoy corresponde al condado de Rogaland, en el suroeste de Noruega, habrían establecido el asentamiento para proteger sus embarcaciones y el botín acumulado en sus incursiones. Las excavaciones, financiadas por la Royal Irish Academy y desarrolladas con la participación de expertos del Museo Arqueológico de la Universidad de Stavanger, junto con Discovery Programme Ireland, el ayuntamiento y el condado de Waterford y la empresa Abarta Heritage, han revelado indicios que sugieren la existencia de un gran asentamiento fortificado conocido como longphort.

Actualmente, los trabajos se centran en una zona donde los arqueólogos creen que podría haber una sala de grandes dimensiones, según explica Kristin Armstrong-Oma, directora del Museo Arqueológico de la Universidad de Stavanger y catedrática de arqueología. Si se confirma, éste podría ser el mayor asentamiento vikingo identificado en Irlanda hasta la fecha, ya que todos los indicios apuntan a que fueron vikingos nórdicos quienes fundaron el lugar hace más de mil años. La excavación tiene su origen en una serie de investigaciones preliminares llevadas a cabo tras el descubrimiento accidental del yacimiento en 2003 por la Autoridad Nacional de Carreteras de Irlanda.

Encuentran el mayor asentamiento vikingo en Irlanda

El yacimiento vikingo de Woodstown fue descubierto por primera vez en 2003 por un equipo de arqueólogos, antes de la construcción de la circunvalación N25 de la ciudad de Waterford. Ahora, más de dos décadas después, se está llevando a cabo lo que se ha descrito como una «excavación selectiva» en el corazón del yacimiento, que los investigadores creen que sacará a la luz los cimientos de una estructura importante, posiblemente los restos de una casa comunal o salón vikingo.

En las últimas semanas, los arqueólogos ya han identificado varios objetos que se cree que pertenecen a la época vikinga, entre ellos una pesa de plomo utilizada para el comercio, una pequeña pieza de juego y un trozo de aleación de cobre o bronce que probablemente fue sustraído durante una incursión en una iglesia, monasterio o santuario irlandés, que data de hace unos 1.200 años.

La arqueóloga Dra. Susan Curran, del programa The Discovery Programme, uno de los organismos de investigación que participan en el proyecto, explica lo siguiente: «El yacimiento fue descubierto en 2003, pero en aquel momento sólo se realizaron excavaciones de prueba y algunos trabajos de prospección. Sin embargo, desde 2018, gracias al Plan de Gestión de la Conservación de Woodstown, se han llevado a cabo varias prospecciones geofísicas para cartografiar lo que hay debajo de la superficie».

Por su parte, Neil Jackman, arqueólogo de Abarta Heritage y uno los codirectores del proyecto, afirma que los objetos descubiertos hasta el momento son una prueba más de que los navegantes nórdicos de Escandinavia eran a la vez «comerciantes y asaltantes».

Hallazgos relevantes

Los datos recopilados sobre Woodstown, reflejados en distintos estudios arqueológicos y respaldados en encuentros científicos internacionales como la Conferencia Vikinga celebrada en 2010, indican que el asentamiento estuvo ocupado principalmente entre los años 830 y 940 d.C. Las primeras prospecciones realizadas en la superficie permitieron recuperar cerca de 4.000 objetos, entre los que se encontraban lingotes de plata, pesas de plomo, clavos utilizados en embarcaciones, monedas procedentes del Imperio bizantino y diversas armas vikingas.

Entre los hallazgos más destacados figura la tumba de un guerrero, que contenía una espada cuya procedencia algunos expertos vinculan con la Francia carolingia. El enterramiento incluía además una punta de lanza decorada con incrustaciones de plata, un escudo situado sobre el rostro del fallecido, un hacha y una piedra de afilar. Asimismo, los estudios genéticos realizados sobre restos humanos de tumbas masculinas y femeninas de la Irlanda vikinga han aportado evidencias de la presencia de ascendencia noruega entre los grupos colonizadores que se establecieron en la región.

Las crónicas históricas y las sagas escandinavas indican que los pobladores de Rogaland desempeñaron un papel destacado en la colonización de Islandia y Groenlandia, además de protagonizar numerosas expediciones y asentamientos en territorio irlandés. Esta estrecha relación podría explicar la notable presencia de objetos originarios del suroeste de Noruega hallados en Woodstown.

Por su parte, Kristin Armstrong-Oma destacó que los vikingos establecidos en estas colonias solían mantener elementos fundamentales de su identidad escandinava, aunque al mismo tiempo se adaptaban a las condiciones sociales y culturales de los territorios que ocupaban. Como resultado, surgieron comunidades caracterizadas por una combinación de tradiciones locales y nórdicas, configurando sociedades diversas y de gran complejidad cultural.

«Con el apoyo continuo, esperamos seguir realizando más estudios, más excavaciones de investigación y, con el tiempo, quizás, reconstruir, utilizando técnicas vikingas, algunas de las estructuras que encontramos aquí, que esperamos se conviertan en recursos educativos y también en un atractivo turístico» concluye Neil Jackman.