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Arqueología

El curioso hallazgo que descoloca a los arqueólogos: los restos de un fuerte en un jardín escocés revelan que el imperio Romano llegó más lejos de lo que pensaban

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Los restos de un pequeño fuerte romano hasta entonces desconocido aparecieron en los jardines traseros de tres viviendas de Bearsden, en Escocia. El hallazgo está vinculado al muro de Antonino y muestra que el sistema defensivo del Imperio romano en el norte de Britania fue más extenso de lo que se pensaba.

La empresa GUARD Archaeology llevó a cabo las excavaciones iniciales en 2017, financiadas por los propios dueños de las tres propiedades de Boclair Road. El Entorno Histórico de Escocia, el organismo que gestiona el patrimonio histórico escocés, consideró relevante el hallazgo y encargó excavaciones adicionales junto con una prospección geofísica.

¿Qué encontraron los arqueólogos en el jardín escocés de Bearsden?

El equipo de GUARD Archaeology identificó una base de piedra alineada con bordillos, que corresponde a los cimientos de un terraplén de turba romano. Junto a ella apareció una zanja paralela con depósitos de turba, madera y restos vegetales, además de dos fragmentos de cerámica romana bajo la propia base de piedra.

La prospección geofísica posterior, encargada por el Entorno Histórico de Escocia, reveló más estructuras de piedra bajo el terreno. Con esos datos, los arqueólogos confirmaron que el conjunto corresponde a un pequeño puesto militar conocido como fortlet, el cual está asociado al muro de Antonino, y no a una construcción doméstica posterior.

¿Qué revela la datación por radiocarbono del fortlet de Bearsden?

El análisis por radiocarbono de la madera hallada en el fondo de la zanja dio una horquilla de entre los años 127 y 247 después de Cristo. Ese rango coincide con el periodo de uso del muro de Antonino, que el emperador Antonino Pío mandó construir después del año 142 d. C.

El fortlet se levantaba en un terreno elevado junto al muro, con vistas hacia el norte, sobre territorio que Roma no controlaba. Era intervisible con el fuerte romano más grande de Bearsden, lo que indica que ambas instalaciones formaban parte de una misma red de vigilancia coordinada a lo largo de la frontera.

¿Cómo era la estructura del fortlet hallado en el jardín de Escocia?

La base de piedra medía cerca de 5,9 metros de largo por casi 3 metros de ancho, y estaba construida con bloques de arenisca sin argamasa, según Romans in Scotland. El hallazgo comenzó como un control arqueológico rutinario ligado a una ampliación doméstica en una de las viviendas, antes de que los arqueólogos advirtieran la relevancia de los restos.

El informe técnico completo del hallazgo, publicado como ARO65, describe la excavación en detalle y documenta el proceso que llevó de una obra particular a la identificación de una instalación militar romana.

Base de piedra rectangular (linear kerbed) hallada en los jardines traseros de Bearsden. Foto: © GUARD Archaeology Ltd

¿Por qué el hallazgo de Bearsden amplía lo que se sabía del muro de Antonino?

El muro de Antonino, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, fue la frontera más septentrional que construyó el Imperio romano. Se extendía unos 60 kilómetros entre el Firth of Forth y el río Clyde, con una red de fuertes, fortines, caminos, termas e infraestructura de suministro que albergaban tropas y controlaban el movimiento de personas entre los dos lados de la frontera.

El fortlet de Bearsden, integrado en esa red, confirma que el sistema defensivo del muro incluía instalaciones más pequeñas y numerosas de las que estaban documentadas hasta ahora. GUARD Archaeology sumó así un nuevo emplazamiento militar al mapa conocido de la frontera romana en Escocia, casi dos mil años después de que dejara de estar en uso.