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Antoni Gaudí: quién fue, sus obras más importantes y la historia del arquitecto que murió atropellado por un tranvía

Biografía completa de Antoni Gaudí: quién fue, su vida, obras principales como la Sagrada Familia o el Parque Güell y la historia de su trágica muerte en 1926 atropellado por un tranvía.

Gaudí, el modernista catalán

5 obras maestras de Gaudí

Gaudí, el genio

  • Francisco María
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Hay arquitectos famosos y luego está Antoni Gaudí. Pasa una cosa curiosa con él: incluso la gente que no sabe nada de arquitectura reconoce sus edificios al instante. Una torre imposible, una fachada que parece moverse, un banco lleno de mosaicos rotos… y ya sabes que detrás está Gaudí.

Barcelona sería otra ciudad sin él. Muchísimo más normal, seguramente. Porque Gaudí no diseñaba edificios “bonitos” al estilo clásico. Lo que hacía era crear mundos propios. Algunos contemporáneos pensaban que estaba completamente loco. Viendo ciertas obras, honestamente, se entiende la reacción. Pero también es verdad que nadie había visto algo parecido.

Su historia tiene bastante de contradicción. Terminó convertido en símbolo universal del modernismo y del arte español, pero durante años fue visto como un personaje extraño, obsesivo y difícil. Incluso murió de una forma tristísima: atropellado por un tranvía y confundido con un mendigo por su aspecto descuidado.

Un niño enfermizo que acabó cambiando la arquitectura

Antoni Gaudí nació en el año 1852, creció rodeado de naturaleza. Y eso terminó marcándolo para siempre.

De pequeño sufría problemas de salud, especialmente reumatismo. Mientras otros niños corrían o jugaban, él pasaba muchas horas observando el entorno. Árboles, insectos, montañas, caracolas. Parece un detalle menor, pero luego entiendes su arquitectura y todo encaja. Gaudí miraba la naturaleza casi como un ingeniero.

Su padre y su abuelo eran caldereros. Trabajaban el metal de forma artesanal. Él mismo contó más adelante que haber visto desde niño cómo se construían objetos tridimensionales le ayudó muchísimo a desarrollar visión espacial. Y probablemente tenía razón. Muchos arquitectos dibujan edificios. Gaudí parecía moldearlos mentalmente.

Cuando se trasladó a Barcelona para estudiar arquitectura, la ciudad estaba viviendo una transformación enorme. Había movimiento cultural, crecimiento urbano, ganas de modernidad. El contexto le vino perfecto.

Gaudí no copiaba la naturaleza, la entendía

A veces se habla de Gaudí como “el arquitecto de las curvas”, pero simplificarlo así se queda corto.

Lo interesante es cómo utilizaba la naturaleza. No decoraba edificios con flores porque quedaran bonitas. Lo que hacía era estudiar cómo funcionan las estructuras naturales y aplicar esa lógica a la arquitectura. Hay columnas en la Sagrada Familia que parecen árboles porque están pensadas como árboles: se ramifican para repartir el peso.

También rechazaba bastante la línea recta. Decía que la recta era humana y la curva pertenecía a Dios. Suena un poco exagerado, quizá, pero viendo sus obras entiendes que realmente pensaba así.

Y luego está el color. El famoso trencadís. Ese mosaico hecho con trozos rotos de cerámica que aparece por todas partes en el Parque Güell o en algunas fachadas. Hoy nos parece alegre y turístico, pero en su momento resultaba bastante rompedor.

La religión acabó dominando su vida

Con los años, Gaudí se volvió cada vez más religioso. Muchísimo más.

No era simplemente creyente. Su fe terminó condicionando prácticamente toda su manera de vivir y de trabajar. La arquitectura dejó de ser solo diseño para convertirse en una especie de misión espiritual.

Eso se nota especialmente en la Sagrada Familia. Hay símbolos religiosos por todas partes. Fachadas enteras dedicadas al nacimiento, la pasión o la gloria de Cristo. Animales, números, geometrías, inscripciones bíblicas… todo tiene significado.

Y cuanto más avanzaba el proyecto, más se aislaba del resto del mundo. Dejó otros trabajos, redujo su vida social y empezó a vivir de forma extremadamente austera. Vestía con ropa vieja, comía poco y pasaba horas encerrado supervisando maquetas y obras.

La Sagrada Familia: una obsesión de cuarenta años

Hay pocos edificios en el mundo que generen tanta fascinación como la Sagrada Familia. Incluso quien no es especialmente religioso queda impresionado cuando entra.

Gaudí empezó a trabajar en ella en 1883. Al principio no era siquiera su proyecto; sustituyó a otro arquitecto. Pero acabó convirtiéndola en la obra de su vida.

Y probablemente también en su condena personal.

Dedicó más de cuatro décadas al templo. Los últimos años, prácticamente en exclusiva. Dormía allí muchas veces. Revisaba cada detalle. Construía maquetas enormes porque prefería trabajar en volumen antes que depender únicamente de planos.

Cuando murió, solo había terminado una pequeña parte. Lo increíble es que aun así dejó tanta información y modelos que permitió continuar la obra durante generaciones.

El Parque Güell y las casas que parecen imposibles

Si la Sagrada Familia representa la parte más espiritual de Gaudí, el Parque Güell muestra quizá su lado más libre y juguetón.

El proyecto nació como una urbanización de lujo impulsada por Eusebi Güell, un empresario riquísimo que apostó fuerte por él. La idea fracasó comercialmente, pero acabó transformándose en uno de los lugares más visitados de Barcelona.

Todo allí parece salido de un sueño raro. Bancos ondulados, columnas inclinadas, escaleras imposibles, mosaicos llenos de color. El famoso dragón de la entrada se ha convertido casi en un símbolo de la ciudad.

Y luego están las casas

La Casa Batlló parece viva. Es difícil describirla sin verla. La fachada se mueve, el tejado recuerda al lomo de un dragón y los balcones tienen algo inquietante, casi orgánico. La Pedrera, por su parte, rompió completamente con la arquitectura tradicional de viviendas. Nada de líneas rectas ni fachadas convencionales.

El accidente que conmocionó Barcelona

La muerte de Gaudí sigue impresionando incluso hoy. Sobre todo por cómo ocurrió todo.

El 7 de junio de 1926 caminaba hacia la iglesia de Sant Felip Neri cuando un tranvía lo atropelló en Barcelona. Tenía 73 años. El problema fue que nadie reconoció al arquitecto.

Su aspecto era tan humilde y descuidado que varias personas pensaron que se trataba de un vagabundo. Tardaron bastante en atenderlo correctamente y terminó siendo trasladado al Hospital de la Santa Creu, donde ingresaban sobre todo personas sin recursos.

Cuando algunos conocidos descubrieron quién era realmente, ya era tarde. Murió tres días después.

Hoy Gaudí es una figura gigantesca. Siete de sus obras son Patrimonio Mundial de la UNESCO. Millones de personas visitan Barcelona atraídas principalmente por sus edificios. Y la Sagrada Familia se ha convertido en uno de los templos más reconocibles del planeta.

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