Gastronomía
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No es un dulce de Cuaresma más: el bocado celestial que solo hacen en Asturias y tiene fiesta propia

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Entre los dulces de Cuaresma y Semana Santa que todos conocen están las torrijas, los pestiños o las rosquillas, pero eso no quiere decir que sean los únicos que vale la pena probar. Hay elaboraciones menos populares fuera de su territorio que siguen muy presentes en la tradición local y que también merecen atención.

En este caso se trata de un bollo que se hace en Asturias y que tiene incluso una fiesta propia. Su momento de mayor protagonismo llega en Pascua y forma parte de una de las celebraciones más conocidas del norte.

Este es el dulce asturiano que marca el final de la Cuaresma

Los bollos de Avilés son un bizcocho mantecado típico de la ciudad de Avilés, en Asturias. Se consumen durante todo el año en confiterías, pero alcanzan su mayor protagonismo el Domingo de Pascua, cuando se convierten en el centro de una tradición muy concreta.

Se trata de un bizcocho denso, elaborado con mantequilla, azúcar, huevos y harina, similar a un pound cake. Suele presentarse cubierto con una capa de azúcar que se seca y forma una superficie blanca, conocida como escarcha.

Una de las características más reconocibles del bollo de Avilés es su presentación. En muchas ocasiones se decora con plumas de colores y figuras de chocolate. Además, es habitual que se monte en varios pisos con moldes en forma de estrella, especialmente en celebraciones familiares.

De dónde viene este dulce de Cuaresma y por qué tiene una fiesta en Asturias

Los bollos de Avilés tienen detrás una tradición que mezcla costumbre religiosa y contexto social. Por un lado, el bollo de Avilés se regala de padrinos a ahijados el Domingo de Pascua, como forma de celebrar el fin de la abstinencia de la Cuaresma.

Por otro, el bollo de Avilés está ligado a las Fiestas del Bollo, una celebración que se organiza en Avilés desde finales del siglo XIX. Esta fiesta se creó en 1893 por iniciativa del médico Claudio Luanco, con la intención de unir a la población en un momento de tensiones políticas.

Durante estas fiestas, este dulce se convierte en el eje de la celebración. El momento más conocido es la comida en la calle del Lunes de Pascua, donde miles de personas se reúnen en mesas instaladas por el casco urbano para compartir comida, con el bollo como postre principal.

Cómo hacer bollos de Avilés en casa paso a paso

Preparar bollos de Avilés en casa es posible si se respeta la proporción básica de ingredientes. La receta tradicional sigue la regla de los cuatro cuartos, es decir, mismo peso para huevos, azúcar, mantequilla y harina.

El resultado es un bizcocho compacto, con una miga cerrada y un sabor marcado por la mantequilla. La clave está en batir bien los huevos y el azúcar y en no perder aire al añadir la harina.

Ingredientes para preparar bollos de Avilés

Elaboración de los bollos de Avilés

Si no se quiere preparar en casa, el bollo de Avilés sigue siendo fácil de encontrar en pastelerías de la ciudad, con precios que suelen partir de entre 10 y 15 euros según el tamaño.