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CEUTA

La Policía de Marlaska cargó a porrazos y con disparos al aire en Cibeles: «Con los invasores no se atreven»

Sánchez no reprime a los invasores en Ceuta pero desata a la Policía contra los españoles en Cibeles

Cientos de miles de personas se echaron a las calles en toda España para mostrar su apoyo a Ceuta

La Policía Nacional cargó este miércoles contra los manifestantes que se concentraban en la plaza de Cibeles, en Madrid, al término de una protesta que se había desarrollado con normalidad y sin incidentes. Un equipo de OKDIARIO presente en el lugar fue testigo directo de cómo los agentes, a las órdenes del Ministerio del Interior que dirige Fernando Grande-Marlaska, disolvieron a golpes de porra una manifestación que discurría de forma absolutamente pacífica.

«Están cargando y disolviendo la manifestación a porrazos», relataba nuestro reportero en directo mientras la Policía Nacional avanzaba entre empujones y golpes contra los asistentes. En medio de la confusión se pudieron escuchar además varios disparos al aire, que los agentes emplearon a modo de aviso para dispersar a los congregados.

Los manifestantes, lejos de mostrar una actitud violenta, respondían a la actuación policial con gritos de protesta e indignación. «No es gente violenta», insistía nuestro reportero, subrayando que en ningún momento se produjo una situación de peligro real ni para los agentes ni de alteración grave del orden público que justificara una intervención de esta magnitud.

La comparación con lo ocurrido semanas atrás en la frontera de Ceuta resulta inevitable. Mientras allí, ante lo que definen como una auténtica invasión, no se hizo uso de la fuerza, este miércoles en el centro de Madrid el Gobierno de Pedro Sánchez desplegó todo su aparato policial contra ciudadanos que se manifestaban de manera cívica. «Aquí sí que van armados todos», denunciaba nuestro reportero, contrastando la pasividad mostrada en la frontera sur con la contundencia empleada contra los propios españoles.

Los congregados, que en ningún momento fueron identificados como grupos radicales o violentos, se limitaban a hacer valer su derecho a manifestarse. «No son kale borroka. No son peligrosos», remarcaba nuestro compañero, que calificó lo sucedido como «una vergüenza» y «una burla» hacia quienes sólo ejercían su derecho constitucional de protesta.

Unas cargas policiales desproporcionadas e innecesarias, en una jornada en la que, según pudo constatar nuestro equipo, los manifestantes se habrían disuelto por sí solos en cuanto se restableciera el tráfico en la zona.