`
Economía
VIVIENDA

El Gobierno gasta 4,5 millones de euros en pagar 112 sueldos de Casa 47 pese a gestionar sólo 645 pisos

Sólo 9 de sus altos cargos, miembros del Comité de Dirección, se embolsan cada año alrededor de 800.000 euros

La empresa pública de Vivienda del Gobierno, Casa 47, dedica más de 4,5 millones de euros públicos a pagar los salarios de su plantilla y directiva. Según los registros consultados por OKDIARIO, sólo 9 de sus altos cargos, miembros del Comité de Dirección, se embolsan cada año alrededor de 800.000 euros. Todo ello pese a gestionar, al menos por ahora, sólo 645 viviendas.

El restante, alrededor de 3,7 millones de euros, va destinado a pagar las nóminas de un centenar de empleados que el portal de Vivienda tiene en plantilla. Entre estos trabajadores enumerados en Transparencia y su cúpula, la entidad cuenta con 112 personas dedicadas a la gestión de la vivienda pública española.

Esta semana todas las miradas han estado puestas en Casa 47. Tras un evento organizado por el propio Ministerio de Vivienda, hasta los propios socios del Gobierno han criticado la inutilidad de esta iniciativa que, por el momento, ha costado mucho más de lo que ha aportado a la ciudadanía.

Un coste millonario para 600 casas

Cabe recordar que en menos de un año el Ejecutivo ha desembolsado en Casa 47 más de 1,5 millones de euros en la creación de su propio call center para solventar el problema de la vivienda y dos meses más tarde una extensión del mismo.

También ha pagado 1,4 millones de euros a EY para la creación de la página web del portal y gasta más de 4,5 millones en pagar salarios a los que, además, hay que sumar los 800 euros que perciben los miembros del Consejo Rector por cada reunión a la que asisten.

Por si esto fuera poco, el Ejecutivo reconoce en sus cuentas una previsión de ingresos con la entidad de más de 210 millones de euros. Concretamente, los de Sánchez tienen pensado ingresar gracias a los alquileres publicados en su portal inmobiliario 6,9 millones de euros a finales de 2026; unos 86,8 millones en 2027 y al finalizar 2028 —con más pisos alquilados—, prevé embolsarse 116,4 millones de euros.

No será difícil alcanzar los objetivos con los precios fijados a los arrendamientos. Este periódico ha podido observar a través de la web de la entidad pública de Vivienda cómo muchos de sus arrendamientos rondan o superan los 1.000 euros pese a encontrarse en pueblos de la España vaciada.

Por ejemplo, se da un caso de este tipo en Vidreres, un municipio español de la provincia de Gerona, en Cataluña, que cuenta con 8.860 habitantes. En esta ubicación, Casa 47 oferta un alquiler por 1.012 euros mensuales de una vivienda de tres habitaciones. Algo similar ocurre en una zona afectada por la Dana, con menos de 160 habitantes, donde el Ejecutivo alquila una vivienda «asequible» por 956 euros al mes.

Los socios contra la inutilidad de Casa 47

Sin embargo, más allá de su elevado coste, ha sido la insignificante -para muchos- actividad de la entidad pública lo que ha originado esta semana una oleada de críticas a las que han llegado a unirse Podemos y Sumar.

La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, señalaba este que el portal web no aporta «demasiado» para resolver la crisis del sector y ha urgido a aprobar el decreto ley para prorrogar automáticamente los contratos de alquiler.

Por su lado, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, aseguró que Casa 47 parece una «tomadura de pelo» y vaticinó que será la crisis de vivienda lo que derroque al Ejecutivo de Sánchez:

«Es una tomadura de pelo (…) me parece que lo que de verdad va a enterrar este Gobierno es no hacer nada contra la brutal crisis de vivienda que está sufriendo nuestro país», resumía la líder de la formación morada.

En la misma línea, Belarra reprochaba a los socialistas utilizar la entidad para dar «un nuevo titular que ya sabemos que no va a tener ningún impacto real sobre la brutal crisis de vivienda que tiene nuestro país». La dirigente de Podemos sostuvo que, con esta estrategia, el Gobierno demuestra estar «desconectado de la realidad».