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Economía
VIVIENDA

Collboni disfraza de alquiler más barato el hacinamiento: los catalanes viven en pisos cada vez más pequeños

El precio del metro cuadrado se situaba este mes de junio en 23 euros, tres euros más caro que hace justo un año

El pasado 16 de marzo de 2026 se cumplieron dos años de la declaración de las primeras zonas tensionadas en Cataluña y el Gobierno ha ensalzado en varias ocasiones el éxito de las medidas intervencionistas de Barcelona. Sin embargo, las cifras promocionadas por el Ejecutivo y el alcalde de la ciudad condal, Jaume Collboni, podrían estar edulcoradas y tapar una realidad mucho más precaria.

Sin ir más lejos, los de Sánchez han intentado tomar a la capital catalana como ejemplo de éxito argumentando que la renta media de la vivienda habría bajado un 4,8% desde que se aplican los topes al alquiler (1.136 euros al mes en el segundo trimestre de 2025).

Sin embargo, el precio del metro cuadrado se situaba este mes de junio en 23 euros, tres euros más caro que en el mismo mes de 2024. Pero, ¿a qué se debe entonces ese ajuste de la renta que destaca Collboni? Los expertos explican que se debe a que los catalanes están alquilando pisos cada vez más pequeños.

Carlos Balado, investigador de OBS Business School, apunta que la superficie media ha caído casi un 5% hasta apenas los 71,4 metros cuadrados. Es decir, «los inquilinos no pagan menos por lo mismo, sino que reciben menos por algo parecido». Los precios no han bajado; la gente vive cada día más hacinada.

En este sentido, Balado subraya que lo que baja, en realidad, «no es el precio del metro cuadrado, sino el tamaño de la vivienda que se alquila». A ello, además, hay que sumarle el desplome de la oferta: en el segundo trimestre de 2025 se firmaron 7.411 contratos en la ciudad, un 24,6% menos que un año antes y casi la mitad que en los máximos de 2021.

«Menos pisos disponibles, menos opciones para los inquilinos. Por tanto, el ajuste debido a esta medida no se está produciendo vía precios, sino vía cantidad y calidad, que es exactamente lo que la teoría económica predice cuando se imponen controles de precios», señala el experto.

453 interesados por piso en Barcelona

La presión sobre la demanda del alquiler en España es cada vez más aguda. Cada vivienda que se anuncia en alquiler tiene 141 interesados de media en un plazo de diez días, frente a los 112 registrados en 2025.

Sobre esta cuestión, el experto destaca que «el punto de equilibrio de un mercado saludable y estable se sitúa en torno a los 15 contactos por vivienda».

En provincias como Barcelona, actualmente la presión se dispara hasta los 453 interesados por vivienda en solo diez días, por lo que los inquilinos se encuentran en una situación de competencia implacable que proporciona el combustible para, a su vez, disparar los precios.

«El precio del alquiler tiene un límite teórico que es la capacidad de pago de los hogares, pero las familias se están adaptando y compartiendo piso, reduciendo superficie, alejándose del centro o dedicando una proporción cada vez mayor de su renta al alquiler», apunta Carlos Balado sobre la precarización de la vivienda.

En este contexto, lo único que frenaría los precios de verdad es un aumento sustancial de la oferta, algo que no se está produciendo. La construcción de vivienda nueva sigue estancada en niveles históricamente bajos —apenas 2,7 viviendas iniciadas por cada 1.000 habitantes frente a las casi 20 del pico previo a la crisis— y la rentabilidad neta del sector es negativa, así que, por ahora, el investigador señala que a nivel nacional «no hay incentivos para que esto cambie a corto plazo».