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Economía
Matrimonios

¿Qué sucede con la división de bienes en caso de divorcio si el motivo ha sido una relación extramatrimonial por una de las partes?

Pasar por un divorcio suele ser siempre algo bastante trágico y más cuando se ha producido una infidelidad que ha generado la separación. De hecho, es bastante habitual pensar que, si ha habido engaño, eso debería tener algún tipo de repercusión directa en la separación y la persona infiel debería salir peor parado, al menos en lo económico. Sin embargo no siempre sucede así si tenemos en cuenta cómo funciona la ley en España.

Cuando se produce un divorcio, no se exige explicar motivos ni señalar responsables por lo que haber tenido una relación extramatrimonial no parece que vaya a afectar a las consecuencias del divorcio porque basta con que una de las partes quiera romper el matrimonio. Ahora bien, tampoco no significa que todo dé igual. Lo que sí puede cambiar las cosas y bastante, son las consecuencias reales que haya tenido esa situación, sobre todo si afectan al dinero o al patrimonio común. Entonces, ¿qué sucede con la división de bienes en caso de divorcio si el motivo ha sido una relación extramatrimonial por una de las partes?.

¿Qué sucede con la división de bienes en caso de divorcio si el motivo ha sido una relación extramatrimonial?

Cuando se trata de repartir los bienes, la infidelidad no implica una modificación al respecto tras el divorcio. Es decir, no existe una penalización automática para quien ha sido infiel ya que si el matrimonio estaba en régimen de gananciales, lo normal es que todo lo adquirido durante ese tiempo se reparta a partes iguales. De este modo, aunque se piense o se desee lo contrario, da igual cuál haya sido el motivo de la ruptura que al final todo quedará cómo se había firmado antes del matrimonio. Esto choca bastante con la idea que mucha gente tiene en la cabeza, pero es así bien  la ley no entra a valorar el comportamiento personal en ese sentido.

Cuándo sí puede influir 

Otra cosa distinta es que haya consecuencias indirectas. Y aquí es donde conviene fijarse bien. Por ejemplo, si uno de los cónyuges ha estado gastando dinero común en esa relación para hacer viajes, regalos, alquileres o lo que sea ya que entonces la situación cambia. No por la infidelidad en sí, sino por el uso de ese dinero. También puede haber problemas si se han ocultado cuentas, si han desaparecido fondos o si se han hecho movimientos raros antes del divorcio. Ahí ya no hablamos de una cuestión personal, sino económica. Y eso sí que puede tener recorrido legal y por norma se suele fallar en favor de la persona afectada, en este caso, la engañada.

Qué ocurre con la pensión y la custodia de los hijos

Otra idea muy extendida es que si te han sido infiel tienes derecho a una pensión compensatoria. Pero no funciona así dado que la pensión se concede cuando hay un desequilibrio económico claro tras el divorcio. Es decir, cuando una de las partes queda en peor situación que durante el matrimonio. Por ejemplo, si alguien dejó de trabajar durante años para cuidar a los hijos o apoyar la carrera de su pareja. En ese caso, puede haber compensación. Pero no por la infidelidad, sino por la situación económica.

Y con los hijos pasa algo parecido. La infidelidad, por sí sola, no influye en la custodia. Los jueces no entran a valorar la vida sentimental de los padres, sino qué es lo mejor para el menor. Ese es el único criterio. Sólo en casos muy concretos y poco habituales, podría tener algún efecto, pero tendría que demostrarse que esa situación afecta directamente al bienestar de los hijos.

Lo que la gente cree y lo que pasa de verdad

Aquí hay un choque bastante claro entre lo que se piensa y lo que realmente dice la ley. Mucha gente cree que el divorcio por infidelidad conlleva ventajas automáticas: más bienes, indemnizaciones o algún tipo de compensación directa. Pero no es así ya que hace tiempo que la legislación española eliminó el concepto de «culpabilidad» en el divorcio. Eso significa que no hay castigo legal por ser infiel ni recompensa por haber sido engañado. El foco está en otra parte que ya hemos dejado claro y es cómo queda la situación económica y familiar de cada uno.

Qué conviene revisar antes de iniciar el divorcio

Si hay una situación así, lo importante no es tanto el motivo de la ruptura como el contexto. Revisar cuentas, movimientos bancarios, propiedades, deudas… todo eso es lo que realmente puede marcar la diferencia. Porque ahí es donde pueden aparecer problemas o también, soluciones.  También es clave tener claro el régimen económico del matrimonio y valorar si existe un desequilibrio que pueda justificarse legalmente. Al final, más allá de lo personal, el divorcio se decide en lo práctico. Y es ahí donde conviene tener toda la información clara antes de dar cualquier paso.