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La OCU lo confirma: alerta por estos huevos de gallina que compras en el supermercado por la gripe aviar

Ir al supermercado y comprar huevos es algo de lo más habitual. Están en casi todas las cocinas y se usan para todo, desde una tortilla rápida hasta un bizcocho o para una de esas cenas improvisadas que hacemos cuando no tenemos tiempo o ganas de ponernos a cocinar demasiado. Por eso, mucha gente ya ni se fija demasiado en la etiqueta y tira directamente a por los de siempre, casi por inercia y en el caso de que tu elección sean los huevos camperos debes tener en cuenta una seria advertencia que ha hecho la OCU.

En los últimos meses hay un detalle que ha pasado bastante desapercibido y que tiene que ver con cómo se están produciendo algunos de esos huevos que encontramos en las estanterías de los supermercados. Sobre todo los que se venden como camperos o ecológicos, que suelen costar algo más y que muchos eligen precisamente por cómo se crían las gallinas. La Organización de Consumidores y Usuarios, la OCU, ha puesto el foco justo en esos huevos. Y lo que ha explicado no tiene tanto que ver con un problema de salud, sino con algo más sencillo, pero importante ya que lo que pone en la caja no siempre refleja la situación actual. Y eso, al final, puede influir en la decisión de compra.

La advertencia de la OCU sobre los huevos camperos

Desde noviembre, el Ministerio de Agricultura obligó a mantener a las gallinas en el interior como medida preventiva frente a la gripe aviar. Es una decisión que se ha tomado en distintos países y que busca evitar contagios y proteger a las explotaciones. Esto, llevado a la práctica, significa que muchas gallinas que antes estaban al aire libre ahora no salen. Siguen en las granjas, pero sin acceso al exterior. Sin embargo, los huevos que producen continúan vendiéndose como camperos o ecológicos.

Y aquí es donde empieza la duda. Porque, aunque legalmente se pueda mantener esa denominación, la realidad es que las condiciones de cría han cambiado de forma clara durante estos meses.

El problema no es el huevo, es la información

La OCU insiste en algo importante ya que no se trata de que los huevos sean peores ni de que exista un riesgo para la salud. El producto sigue siendo seguro y se puede consumir con normalidad. sin embargo, el debate está en la información que recibe el consumidor cuando hace la compra.

Ahora mismo, la normativa europea permite que las marcas mantengan el etiquetado sin hacer cambios, aunque la forma de criar a las gallinas haya variado por completo debido a esta situación excepcional. Eso hace que muchas personas sigan comprando estos huevos pensando que proceden de gallinas al aire libre, cuando en realidad llevan meses en interiores. Y ese matiz, que puede parecer pequeño, es precisamente el que marca la diferencia para muchos compradores.

Pagas más por algo que ya no es igual

A todo esto se suma el precio. Porque los huevos camperos siguen siendo más caros que los de gallinas criadas en suelo, como ha ocurrido siempre. Según los datos que maneja la OCU, una docena de huevos normales ronda los 3,03 euros, mientras que los camperos se sitúan cerca de los 3,77 euros de media. La diferencia no es enorme, pero sí constante. Y lo que denuncian es que ese sobrecoste ya no se corresponde del todo con la situación actual.

Cómo afecta esto al consumidor en el día a día

En la práctica, muchos consumidores siguen comprando huevos camperos por costumbre o por convicción, pensando en el bienestar animal o en la calidad del producto. El problema es que, con este cambio, esa elección no siempre responde a lo que creen estar comprando. Y ahí es donde aparece la sensación de estar pagando de más sin saberlo del todo ya que no es algo evidente a simple vista. No hay carteles que lo expliquen ni cambios claros en el envase sino que todo sigue igual en el supermercado, lo que hace que pase bastante desapercibido.

Lo que pide la OCU

Ante este escenario, la organización considera que debería hacerse algún ajuste. Por un lado, plantean revisar la normativa para que el etiquetado se adapte mejor a lo que está ocurriendo. Y por otro, que se informe de forma más clara al consumidor, sin necesidad de que tenga que buscar esa información por su cuenta. Además, han vuelto a insistir en una medida que llevan tiempo reclamando: reducir el IVA de los alimentos básicos del 4% al 0%, con el objetivo de aliviar el gasto en productos habituales como este.

Conviene tener en cuenta que todo esto está ligado a una situación concreta. La gripe aviar ha obligado a tomar medidas excepcionales y el confinamiento de las gallinas forma parte de esa estrategia preventiva, pero cuando el riesgo disminuya, lo normal es que las condiciones de cría vuelvan a la normalidad y que las gallinas recuperen el acceso al exterior.