Trabajo

Nerea, albañila española trabajando en Australia: «Te tienen que pagar 4 horas aunque no las trabajes»

albañila española trabajando Australia
Blanca Espada

Dejar España para empezar de cero en otro país no siempre es fácil y en muchas ocasiones, tampoco sigue el camino esperado. Hay quienes buscan trabajo en su sector, pero también quienes acaban dando un giro completo a su vida. Es el caso de Nerea, una joven española de 27 años que terminó la carrera de Medicina y decidió mudarse a Australia, donde ha ido encadenando distintos empleos muy alejados de su formación, destacando el que haya sido albañila durante una temporada y se haya hecho viral precisamente por eso.

Su historia se ha hecho conocida gracias a su cuenta de Instagram y TikTok, @nereaexplora, donde comparte cómo es su día a día en Australia. En sus vídeos muestra sin filtros los trabajos por los que ha pasado, desde los más habituales entre extranjeros hasta otros más duros, como su experiencia en la construcción. Precisamente ese contraste entre su perfil académico y su realidad laboral es lo que más ha llamado la atención, además de servirnos para hacernos una idea de cómo está el sector de la construcción y cuánto se cobra.

Nerea, albañila española trabajando en Australia: «Te tienen que pagar 4 horas aunque no las trabajes»

Según explicó, consiguió que le dieran la oportunidad de trabajar en una obra, aunque con una condición muy clara desde el principio: tenía que utilizar un jackhammer, un martillo mecánico de gran tamaño, pero el problema es que no tenía ni idea de lo que era. «Les dije que sí, que sabía usarlo, aunque no sabía ni lo que era eso», contaba. A pesar de ello, decidió aceptar el trabajo y a partir de ahí tuvo que hacer cemento, ayudar a sus compañeros y también llegó el día en el que tuvo que usar el mencionado martillo. Un momento que incluso mostró en redes.

 

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«Cinco horas me han tenido con el jackhammer de arriba a abajo. Se me caen los brazos, se me desarman los hombros», explicaba en otro de sus vídeos, pero más allá de ese esfuerzo físico que tuvo que hacer, estaba el hecho de no querer fallar. Sabía que estaba siendo observada y que cualquier señal de debilidad podía jugar en su contra.

«Si no podía hacer el trabajo iba a quedar de inútil, de floja, de boca chancla», decía. Por eso decidió aguantar, sin más. Seguir adelante aunque el cuerpo no respondiera. Después del trabajo con el martillo mecánico, le tocó seguir con otras tareas más simples, como ordenar residuos en la obra. Aun así, el desgaste ya era evidente. Pero no paró. «Ahí estaba, aguanta, aguanta, aguanta», resumía. Esa actitud fue la que marcó la diferencia. Al terminar la jornada, el jefe de obra se acercó y le preguntó si podía volver al día siguiente y ella misma se ofreció a seguir toda la semana.

Cobrar incluso si no trabajas

Los vídeos de esta joven en la obra se han hecho virales debido al esfuerzo que pone por hacer un trabajo cansado y además peligroso, pero también ha destacado lo que comentaba en uno de ellos sobre lo que se cobra: «te tienen que pagar 4 horas aunque no las trabajes». Aunque pueda sonar extraño, tiene sentido dentro del sistema laboral australiano.

En determinados sectores, como la construcción, es habitual que exista un mínimo de horas pagadas cuando un trabajador es llamado a la obra. Es decir, aunque por cualquier motivo no completes la jornada, se garantiza un pago mínimo por haberte desplazado.

No ocurre en todos los casos, pero sí es más frecuente que en España, donde este tipo de situaciones dependen sobre todo de los convenios colectivos. En Australia, las condiciones laborales suelen estar más estandarizadas. A esto se suma el salario. En la construcción, los sueldos pueden situarse entre los 25 y los 40 dólares australianos por hora, dependiendo de la experiencia y del puesto. Es una diferencia importante respecto a España, donde los ingresos en este sector son bastante más bajos.

Un sector donde las mujeres siguen siendo pocas

La historia de Nerea también deja ver algo que sigue siendo evidente en este sector y es que hay pocas mujeres en la construcción. En España, por ejemplo, los datos de la Fundación Laboral de la Construcción sitúan su presencia en torno al 11,4%, una cifra que ha ido subiendo poco a poco, pero que sigue siendo baja si se compara con otros ámbitos.

Fuera tampoco cambia demasiado el panorama. En países como Australia cada vez se ven más mujeres en obra, pero sigue siendo un terreno muy masculinizado. Es verdad que hay programas para fomentar su entrada, aunque la realidad del día a día no siempre acompaña y más si tenemos en cuenta que también cada vez menos hombres desean formar parte de un sector caracterizado por jornadas duras y una carga y ritmo de trabajo bastante altos.

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