Trump permite a India comprar petróleo de Rusia por un mes para aminorar los efectos de la guerra en Irán
El Departamento del Tesoro de EEUU, que regenta Scott Bessent, ha emitido este permiso
El conflicto en Irán alargará las rutas de los barcos 10 días y triplicará el coste de las mercancías
El Gobierno de Estados Unidos (EEUU) liderado por Donald Trump permite a India comprar petróleo de Rusia durante un mes para aminorar los efectos perniciosos de la guerra de Irán. En concreto, el Ejecutivo estadounidense ha emitido una licencia este jueves que permite comprar combustible ruso dados los problemas que hay en el Estrecho de Ormuz, por donde transitan aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo.
El Departamento del Tesoro de EEUU, que regenta Scott Bessent, ha emitido este permiso que incluye todas las transacciones relacionadas con la venta de productos petrolíferos rusos que estuvieran cargados en buques antes de este jueves, 5 de marzo, siempre que se entreguen a India y sean comprados por una refinería de este país.
La licencia expira el próximo 4 de abril y, durante ese tiempo, hará posible que el crudo «siga fluyendo hacia el mercado mundial» si bien «no proporcionará un beneficio financiero significativo al Gobierno ruso», ha asegurado el secretario del Tesoro, Bessent, en sus redes sociales.
Trump y la India
«India es un socio esencial de EEUU, y esperamos que Nueva Delhi aumente sus compras de petróleo estadounidense. Esta medida provisional aliviará la presión causada por el intento de Irán de tomar como rehén la energía mundial», ha agregado, tras presumir de que la política energética del presidente estadounidense, Donald Trump, haya provocado «los niveles más altos jamás registrados» de producción de petróleo y gas.
Esta exención llega meses después de que el jefe de la Casa Blanca impusiera aranceles a los productos indios en un intento de presionar al Gobierno del primer ministro Narendra Modi para que abandonara las compras de energía a Rusia y, a su vez, para ejercer presión económica sobre el presidente ruso, Vladimir Putin, para que ponga fin a la guerra en Ucrania.
El Estrecho de Ormuz
El conflicto bélico que está teniendo lugar en Irán ya está afectando a las rutas comerciales de los barcos y al coste de las mercancías. Las principales navieras del mundo se han visto obligadas a explorar una nueva travesía marítima, retrasar sus planes de regreso a los tránsitos por el Canal de Suez y, en su lugar, volver a los desvíos del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica).
Las líneas de contenedores aumentarían en cerca de 10 días la duración de sus viajes con ese nuevo trayecto, lo que incrementaría tanto el consumo de combustible como los tiempos de navegación, disparando así los costes de los productos transportados en barco.
Fuentes del sector logístico y de distribución adelantan que, tal y como sucedió con la crisis del Mar Rojo, este escenario podría provocar que el precio de los contenedores para esta ruta se triplicara como hace dos años, pasando de 1.000 euros por contenedor a 3.000 euros.
Lo último en Economía
-
BBVA justifica su relevo en la cúpula para afrontar la «enorme disrupción» de la inteligencia artificial
-
Investigan a un exempleado de Native Management por el presunto robo de secretos empresariales y daños informáticos
-
Uno de cada tres españoles no puede pagarse una semana de vacaciones: peor que polacos, eslovenos y lituanos
-
Los funcionarios denuncian ante el Supremo el nombramiento del marido de Pilar Sánchez Acera destapado por OKDIARIO
-
La española Itversia participará en la mayor concesión de ITV de Turquía
Últimas noticias
-
Crisis migratoria en Ceuta, en directo: situación en la frontera, reacciones y última hora de la emergencia nacional
-
Disney+ trae la serie coreana de suspense que está arrasando entre los espectadores: solo tiene una temporada y ya está disponible en España
-
El tesoro sostenible de Rioja: vides centenarias que resisten al cambio climático
-
Saltan las chispas entre el jefe de Sainz y Fernando Alonso: «Debería haber cedido esa posición antes»
-
Una ‘invasión’ a nado que aprovecha la laguna legal que impide la devolución de inmigrantes que entren por mar