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Economía
del auge al ajuste

China aprovecha la caída de las tecnológicas de EEUU en Bolsa y reabre la batalla por la IA

El castigo bursátil a las tecnológicas estadounidenses reabre el debate sobre la burbuja de la IA con China beneficiándose

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

La carrera por la inteligencia artificial atraviesa uno de sus momentos de mayor incertidumbre en los mercados.

La fuerte corrección sufrida la semana pasada por las grandes tecnológicas estadounidenses llevó al Nasdaq 100 a encaminarse hacia una pérdida de 1,15 billones de dólares de capitalización bursátil en una sola sesión. Después de que los futuros del índice llegaran a caer un 2,5%, lo que anticipaba un descenso superior a 700 puntos. 

El castigo se concentró en las compañías de semiconductores, con el índice PHLX Semiconductor (SOX) desplomándose un 7,9%, mientras el mercado comenzaba a cuestionar si las multimillonarias inversiones en inteligencia artificial podrán traducirse en beneficios suficientes para justificar unas valoraciones cada vez más exigentes.

A ello se sumó el desplome de SpaceX, que perdió más de 600.000 millones de dólares de valor bursátil en apenas tres sesiones tras su fulgurante debut en Bolsa.

Dudas alrededor de la IA

Este caso empieza a recordar al episodio vivido en enero de 2025 con la irrupción del modelo chino DeepSeek, que provocó la mayor destrucción de valor bursátil registrada por una empresa cotizada.

En aquel entonces, Nvidia perdió cerca de 589.000 millones de dólares en una sola jornada, un episodio que hizo tambalear la confianza en el dominio de Silicon Valley. 

Ahora, dieciocho meses después, una nueva oleada de ventas vuelve a abrir una ventana de oportunidad para que China trate de recortar distancias en la batalla tecnológica.

Para Manuel Pinto, analista de XTB, DeepSeek y otros desarrolladores chinos han cambiado una idea que el mercado daba prácticamente por hecha: que Estados Unidos mantendría una ventaja tecnológica incontestable.

Ahora sabemos que la competencia será mucho mayor. Pero eso no implica necesariamente menos inversión. «De hecho, puede provocar exactamente lo contrario», añade.

Lo que ha ocurrido ahora ya ocurrió con la irrupción de DeepSeek y probablemente vuelva a suceder.

Cada avance relevante de China obliga a las grandes tecnológicas estadounidenses a acelerar sus planes de inversión para mantener el liderazgo. La carrera por la inteligencia artificial no se detiene; simplemente se vuelve más competitiva.

Para Antonio Castelo, analista de iBroker, puede decirse que China sí está influyendo en la percepción del liderazgo tecnológico estadounidense, pero sobre todo en el plano de la narrativa estratégica y de la presión sobre múltiplos, más que como una amenaza inmediata a la hegemonía comercial de las grandes plataformas de EEUU.

Los modelos de DeepSeek rivalizaron en algún momento con algunos de los mejores sistemas occidentales y provocaron ya en 2025 una sacudida notable en las cotizaciones tecnológicas.

Pero eso no significa que Alphabet, Microsoft, Nvidia o Meta hayan perdido el liderazgo. Lo que significa es que el mercado ya no puede asumir incondicionalmente que la ventaja competitiva sea incontestable ni perpetua.

Adiós al entusiasmo de las teconológicas

El debate ahora es si estamos ante una simple toma de beneficios tras las fuertes subidas del sector tecnológico o hay un cambio más estructural en el apetito por el riesgo en estas compañías.

Antonio Castelo se inclina más por estimar que se trata de una corrección táctica dentro de un liderazgo que sigue vigente, que de un cambio estructural completo en el apetito por riesgo.

«Venimos de una fase de concentración extrema en las grandes tecnológicas y el mercado había llevado muy lejos la idea de que casi todo el crecimiento visible estaba en IA, semiconductores y nube», añade.

Eso hacía al sector muy vulnerable a cualquier decepción, aunque fuera menor, en ritmo de monetización, capex o tipos.

Además, el peso de estas compañías en Wall Street ha alcanzado niveles muy elevados, aumentando también el riesgo de correcciones más bruscas cuando el mercado revisa expectativas. 

Y en la semana pasada se comprobó: tras las dudas sobre valoraciones y rentabilidad del gasto en centros de datos, bastó una previsión muy fuerte de Micron para reactivar el rally. Eso sugiere que no estamos ante una huida estructural del sector, sino ante un mercado mucho más exigente con el precio que paga por el crecimiento.

En este contexto, Pinto recuerda que el mercado dudaba del ciclo de inversión en IA y la compañía respondió con un crecimiento del 346% en ingresos, márgenes récord y unas previsiones más optimistas.

Por lo que el experto cree que, al menos por ahora, estamos mucho más cerca de una rotación y una toma de beneficios que de un cambio estructural.

¿Más competencia o sólo narrativa?

Por otro lado, el aumento real de la competencia global en inteligencia artificial está empezando a presionar valoraciones. Algo que para Manuel Pinto esconde una parte de realidad y otra de narrativa. 

La competencia existe y seguirá aumentando. De hecho, probablemente sea el principal factor que determine la evolución de las valoraciones durante los próximos años. Si cada vez más compañías participan del crecimiento de la inteligencia artificial, los beneficios terminarán repartiéndose entre un mayor número de empresas.

Sin embargo, hoy seguimos viendo un mercado muy concentrado. La demanda continúa creciendo a un ritmo extraordinario y son todavía muy pocas las compañías que están capturando la mayor parte de ese crecimiento.

Para el experto, el mejor ejemplo vuelve a ser Micron. Sus resultados demuestran que la demanda de memoria de alto ancho de banda (HBM), imprescindible para entrenar los modelos de inteligencia artificial más avanzados, continúa superando ampliamente a la oferta en un mercado dominado prácticamente por tres fabricantes.

Además, el mercado está empezando a exigir algo que hasta hace pocos meses apenas pedía: rentabilidad.

«Ya no basta con anunciar miles de millones de dólares en inversión. Ahora los inversores quieren comprobar que ese enorme gasto termina transformándose en ingresos, márgenes y beneficios. Y, por el momento, eso es precisamente lo que estamos viendo», señala Pinto.

¿Oportunidad de entrada?

Si bien las correcciones siempre generan titulares, los datos, en cambio, ayudan a ponerlas en contexto. En este sentido, el experto señala tres estadísticas que ayudan a poner la situación en perspectiva:

Primero, las 17 ocasiones desde el año 2011 en las que el índice de semiconductores cayó más de un 6% en una sola sesión, el comportamiento posterior fue muy positivo. Un mes después, cotizaba por encima del nivel inicial en el 88% de las ocasiones, con una rentabilidad media del 11%. A los tres meses, esa subida se duplicaba.

Segundo, en los últimos cuatro grandes ciclos de subidas de tipos de la FED (1999, 2004, 2015 y 2022), las bolsas continuaron en los 12 meses siguientes generando rentabilidades positivas. De hecho, el S&P 500 subió de media un 11% en este periodo.

Y por último, desde el año 2000, el S&P 500 ha registrado una media de 37 sesiones al año con caídas superiores al 1%. En 2026 llevamos 15 jornadas, un recordatorio de que la volatilidad forma parte del comportamiento normal de los mercados, incluso en años claramente alcistas.

Si los beneficios continúan creciendo al ritmo actual, algunas compañías podrían seguir justificando múltiplos elevados. La clave ya no está tanto en las expectativas como en la capacidad de cumplirlas trimestre tras trimestre.

«Lo que probablemente sí veremos será mucha más volatilidad y una mayor discriminación entre compañías», añade Manuel Pinto.