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Economía
Tasa de ahorro

España condena a sus ciudadanos al ladrillo mientras EEUU multiplica su riqueza con 5 billones

España registra la tasa de ahorro más baja de Europa mientras los hogares estadounidenses ahorran 5 billones de dólares 

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

Mientras los hogares estadounidenses acumulan más de cinco billones de dólares en fondos monetarios, España vuelve a situarse entre los países europeos con menor capacidad de ahorro.

Según los datos del INE, los hogares españoles situaron en el primer trimestre su tasa de ahorro en el 4,1% de su renta disponible, frente al 4,9% del mismo trimestre de 2025, el nivel más bajo desde el primer trimestre de 2023. Y esto se debe, en cierta parte, a que en Estados Unidos el sistema empuja a invertir casi por defecto, mientras que en España el patrimonio sigue concentrándose en la vivienda y en cuentas bancarias con escasa rentabilidad.

La diferencia, según Laura Martínez, portavoz de iAhorro, no está detrás de la cultura ni de la pereza financiera de los españoles: «Está en que nadie ha construido aquí un sistema que facilite otra cosa».

Invertir en ladrillo o en el S&P

La experta señala que estamos perdiendo una oportunidad de generar riqueza a largo plazo al apostar todo al ladrillo. «La vivienda es un activo que no puedes partir ni vender a trozos cuando necesitas dinero», añade.

Además, su valor sube, pero ese beneficio solo lo ves el día que vendes, y normalmente para comprarte otro piso. No genera ingresos mes a mes como sí lo hace una cartera de fondos o acciones.

Lo más preocupante es que la revalorización de la vivienda en España ha beneficiado principalmente a quienes ya eran propietarios, en su mayoría personas mayores, pero no ha generado riqueza nueva para los jóvenes, que ni pueden comprar ni tienen capital financiero acumulado.

Mientras que en EEUU, décadas de ahorro sistemático en fondos de jubilación han creado una clase media con más de 31 billones de dólares en activos financieros y ese dinero crece solo, reinvirtiendo sus propios rendimientos año tras año. Ese efecto del interés compuesto a escala masiva apenas existe para la mayoría de las familias españolas.

Cuando las familias estadounidenses tienen un excedente de liquidez, su primera reacción suele ser moverlo con agilidad hacia el producto financiero que mejor remunere. En España, por el contrario, pesa una fuerte inercia cultural y financiera que deja parte del dinero estancado en la cuenta corriente, asumiendo una pérdida de poder adquisitivo silenciosa frente al coste de la vida. 

Además de esta problemática, Pablo Vega, experto en Roams, añade otra: el dinero parado también tiene un coste, especialmente en entornos de inflación o de tipos de interés positivos. 

Pero achacar esta brecha únicamente a una falta de educación financiera sería un análisis incompleto: En España nos encontramos con un problema previo de viabilidad económica, ya que muchos hogares simplemente no tienen margen suficiente para ahorrar de forma recurrente.

«Cualquier incremento en los ingresos nominales puede quedar neutralizado si el gasto en consumo final, vivienda e imprevistos se come todo el presupuesto», añade el experto.

A todo esto se suma el propio diseño de nuestro Estado del Bienestar. El ciudadano español cuenta con una red pública amplia en sanidad, educación y pensiones de reparto, lo que reduce psicológicamente la necesidad de construir un gran patrimonio financiero privado desde la juventud. 

En Estados Unidos, donde la red pública tiene un alcance mucho más limitado, las familias asumen desde el primer día de su vida laboral que una parte relevante de su seguridad futura y del porvenir de sus hijos dependerá de su capacidad para acumular e invertir capital privado en los mercados.

Claves del modelo estadounidense

Martínez señala tres cosas concretas que marcan la diferencia. La primera es que en EEUU muchas empresas pagan una parte del plan de jubilación de sus empleados. Si tú ahorras 100 dólares al mes, tu empresa puede poner otros 50 automáticamente. En España eso casi no existe.

La segunda es que allí los trabajadores quedan inscritos en el plan de pensiones de su empresa por defecto, desde el primer día. Si no quieres participar, tienes que pedirlo expresamente. Aquí funciona al revés: tienes que hacer el esfuerzo de apuntarte, y la mayoría nunca lo hace.

La tercera es que los fondos monetarios americanos son tan accesibles y seguros que funcionan como una cuenta corriente que además te da rentabilidad. Desde 2022 han acumulado más de 7 billones de dólares, en gran parte de familias normales. En España ese hábito apenas existe.

En este sentido, Javier Cabrera matiza que EEUU incentiva más la inversión en renta variable porque es un país mucho más volcado al emprendimiento y al mundo de la empresa. Esto ya da un mejor punto de partida y hace más fácil la inversión en bolsa y otros activos que en España. 

De hecho, los propios sistemas de jubilación ya son diferentes y tienen una filosofía distinta con respecto a la inversión. En Estados Unidos tienen más ventajas fiscales para invertir en planes de pensiones, mientras que en España se han ido incluso reduciendo a nivel individual y el trabajador ahora depende de los planes de empresa, «algo que no tiene ningún sentido en el modelo de pymes que tenemos en nuestro país», añade Cabrera. 

Cambios en España según los expertos

En resumen, los expertos consideran necesaria la creación de un producto de ahorro simple, con ventajas fiscales claras y accesible para cualquier renta. Algo parecido al ISA británico o al Livret A francés: metes dinero, pagas menos impuestos y el Estado no te lo complica con letra pequeña.

Si bien otra de las reformas a tener en cuenta sería obligar a los bancos a ofrecer productos de otras entidades en las mismas condiciones que los suyos. Ahora mismo, cuando vas a tu banco a preguntar por fondos de inversión, te ofrecen los suyos, que suelen ser más caros. Más competencia significa mejores productos para el cliente.

Sin embargo, si el salario no da para llegar a fin de mes, ninguna reforma financiera sirve de nada.

«España tiene un problema estructural de salarios bajos en muchos sectores, y sin poder adquisitivo real, el ahorro seguirá siendo un privilegio de pocos», añaden desde iAhorro.

Capacidad de ahorro

Por su parte, desde Kelisto señalan que la prioridad debería ser aumentar la capacidad de ahorro.

Sin mejoras sostenidas de productividad, salarios reales, estabilidad laboral y acceso a la vivienda, los incentivos fiscales tendrán un alcance limitado: benefician principalmente a quienes ya disponen de excedente. 

A partir de ahí, sería conveniente desarrollar un segundo pilar de previsión social mucho más amplio, especialmente abogando por un formato de inscripción automática.

Por último, dar una vuelta al sistema de pensiones español y no porque sea uno de los países de la OCDE más generosos, sino porque para conseguirlo se están incurriendo en unos desequilibrios estructurales que dañan al país al consumir recursos que podrían destinarse a otros objetivos y a la capacidad de ahorro de las familias, a través de un sistema exigente de cotizaciones sociales.

En definitiva, la principal diferencia entre Estados Unidos y España no se explica simplemente porque los estadounidenses tienen una mayor cultura inversora. La realidad es que el sistema estadounidense convierte el ahorro en una decisión automática, vinculada al empleo y frecuentemente acompañada por la empresa; mientras que en España se sigue dependiendo demasiado de una decisión individual y de disponer previamente de suficiente renta.