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Economía
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El Gobierno amenazó a Escribano con retirarle contratos militares de «cientos de millones» si no dimitía

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

La cruenta batalla vivida esta semana entre Moncloa y el presidente de Indra, Ángel Escribano, se ha saldado con la nueva victoria -al menos de momento- de este último. Pero no será porque el Gobierno no intentó forzar su salida con toda su artillería: así, ha utilizado los próximos contratos de Defensa -cuyo principal beneficiario se presume que será Indra- para intentar forzar su dimisión, según fuentes conocedoras de la situación.

Como es sabido, el Gobierno de Pedro Sánchez, a través de su jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Manuel de la Rocha, pretendía destituir a Escribano y seguir adelante con la fusión de Indra con la empresa de su familia, EM&E, dentro de su plan de crear un «campeón nacional» de defensa. Pero, en un consejo extraordinario celebrado este jueves, Escribano hizo justo lo contrario: renunció a la operación y se mantuvo en el cargo, gracias al apoyo mayoritario de los miembros del órgano de gobierno.

El presidente de Indra tuvo que resistir unas presiones enormes, según las fuentes citadas, que le hicieron dudar por momentos de su voluntad de resistir. Incluso después de esa victoria, Escribano tuvo que asistir a una reunión con De la Rocha en Moncloa ayer por la tarde, en la que el emisario de Sánchez volvió a utilizar la táctica del palo y la zanahoria con los nuevos contratos millonarios que va a adjudicar Defensa.

Como es sabido, hasta ahora, Indra ha sido la gran beneficiada del aumento del gasto militar, en licitaciones en las que da entrada a otras empresas más pequeñas como EM&E.

Por eso, desde Moncloa insinuaron a Escribano que, si se avenía a sus exigencias, EM&E podría optar a contratos incluso mayores, valorados en «cientos de millones», según algunas de las fuentes. Por el contrario, si no dimitía, la insinuación era que tendría menos probabilidades de conseguirlos.

La guerra no ha terminado

Estas presiones terminaron por no hacer efecto durante la semana, pese a las vacilaciones de Escribano, y consiguió que el consejo le apoyara mayoritariamente. Algo que dependía de los independientes, que tenían detrás el respaldo mayoritario de los fondos de inversión presentes en el capital a la continuidad de Escribano y a la fusión. Ambas cosas no eran posibles por la postura de Moncloa, y la suspensión de la operación le costó a Indra un castigo del 12% en Bolsa.

Escribano mantuvo su resistencia en la reunión de ayer, en la que opuso a las insinuaciones de Moncloa los logros de su gestión y el apoyo mayoritario del consejo. Asimismo, manifestó que, una vez cancelada la fusión con EM&E, el Gobierno ya no puede escudarse en el «conflicto de interés» de la operación para destituirle.

No se trata de una renuncia definitiva, según otras fuentes. Escribano podría retomar la operación en algún momento del futuro. O bien porque al final llegue a un acuerdo con Moncloa que no implique su salida, o bien en un eventual cambio de Gobierno en las próximas elecciones.

Por otro lado, como también informó OKDIARIO, los fondos citados pretenden ir más allá de las decisiones del jueves para tratar de que Indra remonte en Bolsa. Así, pretenden buscar la salida de SAPA -aliado de Moncloa y opuesto a Escribano- del capital y la de José Vicente de los Mozos como consejero delegado, puesto que tiene su propia agenda distinta de la del presidente.