¿Cuál ha sido la evolución de los bonos?
Una de las vías de inversión de menor riesgo que existen es adquirir bonos del estado. Hace solamente unos cuatro años, en un contexto en el cual se hablaba de intervención, la deuda española marcaba un máximo de hasta el 7,62%. Lógicamente, a mayor incertidumbre y peores perspectivas económicas, más alto es el coste de financiación por parte de las arcas públicas.
Para evitar que esta situación se perpetuara (había también otros estados en una situación parecida, como Italia), Mario Draghi anunció que haría lo imposible para evitar que el euro estuviera en peligro. Desde entonces, se han dado una serie de políticas expansivas por parte del Banco Central Europeo, como la colocación de unos tipos de interés a casi el 0% para estimular la economía o la compra de deuda pública en 2015. Todo ello ha provocado, desde aquel momento, una tendencia a la baja del tipo de la deuda de los distintos estados europeos, hasta llegar al punto que, para invertir en deuda alemana, el inversor tiene que pagar un interés.
En el caso de la deuda española, no se ha llegado a estos extremos pero, por primera vez, llegó a marcar un valor inferior al 1%. El hecho que el tipo del bono haya bajado hasta este punto desemboca en los siguientes efectos:
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Menos rentabilidad para los inversores conservadores
- Los bonos han sido, tradicionalmente, unos valores donde aquellos inversores con más aversión al riesgo deciden mantener sus ahorros. Era una forma de obtener una rentabilidad respetable con la seguridad de tener la solidez del Estado detrás. Ahora bien, en este sentido, se han vivido dos episodios opuestos: en el momento de mayor incertidumbre, podía haber miedo por si el Estado no podía devolver la inversión. Ahora mismo, por el contrario, el interés es tan bajo que no es suficientemente alto para conseguir buenas rentabilidades. Ahora bien, como se sitúa en tipos por encima de los depósitos y otros productos financieros de bajo riesgo, sigue siendo atractivo para este perfil más conservador.
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Menor coste de financiación para las arcas públicas
- El Estado puede endeudarse a un coste menor, hecho que facilita que no tenga que destinarse un porcentaje tan alto del presupuesto en pagar intereses.
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Mayor posibilidad de inversión y gasto por parte del Estado
- En teoría, en la línea del punto anterior, debería de haber más dinero para llevar a cabo políticas de inversión para generar empleo o facilitar la financiación y ayuda a aquellos emprendedores o empresas que quieran incrementar su actividad. Por lo tanto, sería positivo para el conjunto de la economía, aunque los inversores más conservadores no pudieran obtener un rendimiento tan alto de su dinero.
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