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Economía
CONFLICTO IRÁN

El conflicto en Irán alargará las rutas de los barcos 10 días y triplicará el coste de las mercancías

Las navieras deciden desviarse al sur de África, por el Cabo de Buena Esperanza, ante el riesgo en el Golfo Pérsico

El conflicto bélico que está teniendo lugar en Irán ya está afectando a las rutas comerciales de los barcos y al coste de las mercancías. Las principales navieras del mundo se han visto obligadas a explorar una nueva travesía marítima, retrasar sus planes de regreso a los tránsitos por el Canal de Suez y, en su lugar, volver a los desvíos del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica).

Las líneas de contenedores aumentarían en cerca de 10 días la duración de sus viajes con ese nuevo trayecto, lo que incrementaría tanto el consumo de combustible como los tiempos de navegación, disparando así los costes de los productos transportados en barco.

Fuentes del sector logístico y de distribución adelantan que, tal y como sucedió con la crisis del Mar Rojo, este escenario podría provocar que el precio de los contenedores para esta ruta se triplicara como hace dos años, pasando de 1.000 euros por contenedor a 3.000 euros.

Se dispara el precio de los seguros

Las navieras deciden cambiar de trayectoria y rodear el sur de África no sólo por el riesgo que conlleva pasar por el Estrecho de Ormuz, sino porque las pólizas de los seguros, en lo que respecta a la cobertura de guerra, se han disparado tras estallar el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Santiago José del Castillo, enlace naval de la empresa ESS Maritime, destaca en conversación con OKDIARIO que el pasado 1 de marzo los analistas pronosticaron un incremento mínimo del precio de un 0,5% al 1%, «como estimación directa según empezó el conflicto». Con el paso de los días, el precio podría elevarse más de un 2%.

De esta manera, con nuevas zonas de riesgo decretadas, los costes se vuelven masivos y hacer frente a ellos «resulta complicado»: «Si un buque quiere hacer un tránsito ahora mismo por el Golfo de Adén, por ejemplo, le miran la póliza de la cobertura del seguro y si es muy alta a veces es incluso la razón por la que estos buques deciden no pasar por esa zona, porque les sale demasiado caro», explica del Castillo.

«No es tanto por el riesgo como tal, sino porque es que el seguro va a ser tan caro que no merece la pena. Lo compensan yendo alrededor del Cabo de Buena Esperanza», apostilla.

Irán ataca buques de varios estados

Desde la empresa holandesa de seguridad marítima subrayan que en el Estrecho de Ormuz la situación está «muy tensa» y se han monitorizado «múltiples ataques a las infraestructuras» de diferentes países del Golfo: «Hemos visto ataques en Baréin, Dubai, Kuwait y Omán», destaca.

En este sentido, destaca que los puertos siguen operativos, pero «no son viables», ya que hay amenazas constantes de la Guardia Revolucionaria iraní.

«Desde una perspectiva de ley internacional no tienen ningún derecho a cerrar el Estrecho, pero sí que pueden forzar el cese de la actividad como están haciendo con ataques a buques mercantes que pasan por la zona», advierte del Castillo. Ahora mismo «tenemos cinco ataques oficiales a cinco buques de diferentes estados de abanderamiento», enumera.

Asimismo, alerta de que hay un elevado número de buques y compañías que han contactado con la empresa de seguridad marítima porque se encuentran atrapados en el Golfo sin saber cómo reaccionar.

«Nuestras recomendaciones ahora mismo son que no se arriesguen. El riesgo es muy elevado de ser confundidos con un blanco o de ser daño colateral. Varios buques han decidido atreverse a hacer el cruce. Pero claro, es una operación que es arriesgada y ahora mismo las autoridades militares están diciendo que no se muevan», finalizan desde ESS Maritime.

Ormuz, clave del comercio internacional

El Estrecho de Ormuz es un punto crítico en la logística del comercio internacional, ya que facilita el flujo de aproximadamente el 20-27% del petróleo crudo mundial transportado por mar y el 22% del gas natural licuado (LNG) global.

En un escenario hipotético de cierre, las repercusiones se extenderían más allá de la región del Golfo Pérsico, afectando cadenas de suministro globales, precios de commodities y dinámicas económicas a escala mundial.

El mayor perjuicio sería para las mercancías energéticas. El petróleo crudo, con flujos diarios de 15-21 millones de barriles, representaría la mayor disrupción, eliminando suministros clave de Arabia Saudita (7-8 mbd), Irak (3-4 mbd), EAU (2-3 mbd) y Kuwait (2 mbd).

Esto no solo elevaría precios globales, sino que afectaría derivados como diésel, gasolina y jet fuel, donde el 20% del suministro europeo transita por Ormuz.

De hecho, el LNG, principalmente de Qatar y de EAU, vería cortado el 20% de los envíos globales, impactando mercados asiáticos (80% de las exportaciones qataríes) y europeos (20%).

Antonio Castelo, analista de iBroker, destaca que, en términos generales, un cierre prolongado de Ormuz «no puede leerse sólo como «petróleo más caro», sino que sería «un test de resiliencia para la economía global»: «A corto plazo, dominaría la prima de riesgo y la volatilidad; a medio plazo, el choque se convertiría en dilema macro para bancos centrales y en presión real sobre crecimiento; y a largo plazo, aceleraría cambios estructurales en energía, logística y geopolítica», sentencia el experto.