El Real Madrid salió triunfante e ileso de Mestalla. Lo primero era previsible, lo segundo fue milagroso porque el Valencia planteó un partido de guerrillas y patadas, algunas poco tolerables. En el fútbol mediaba una galaxia de diferencia. No había partido. Por los de Mourinho marcaron Fede Valverde, Güler y Mbappé. Los blancos verán este domingo el Atlético-Barcelona del Metropolitano con los mismos puntos que los de Hansi Flick.
Mourinho sacó a los buenos en Mestalla. Quiero decir a los mejores. Todo el mundo lo sabía, eran los del del Camp Nou con Courtois de portero. El once de gala encontrado por obra y gracia de Vinicius cuya sanción ha permitido al Real Madrid encontrarse como equipo, que no es poca cosa. La receta es sencilla. Apunten: una pizca de Fede Valverde de lateral derecho, dos cucharadas de Tchouaméni y Bernardo Silva como doble pivote, un chorro de Arda Güler con libertad desde la derecha y todo coronado por los tres ingredientes estrella del plato: Bellingham, Diomande y Mbappé.
Así saltaba el Real Madrid a Mestalla. Enfrente el Valencia de Javier Aguirre dispuesto a convertir el partido en un capítulo de Curro Jiménez: emboscada a emboscada. Duelo a duelo. Patada a patada. Mourinho lo sabía y advirtió a sus chicos. El objetivo de Mou era ganar y sentarse mañana a ver el partido del Metropolitano con las palomitas. Pero primero había que ganar en Mestalla, que no se antojaba tarea fácil.
De rosa chicle salió el Madrid. Y presionando. También el Valencia apretó de inicio, así que el partido nació a balonazo limpio. Raudo Javier Aguirre mandó atrás a su equipo, que dibujó una línea de cinco atrás escoltada por otra de cuatro delante. Pepelu y Sadiq marcaron la línea a Diomande y Tchouaméni en sendos balones divididos. Retrocedía el Valencia, cada vez más pertrechado en torno al área de Dimitrievski.
El dominio del Real Madrid no admitía debate. El Valencia había salido a defender y a rascar. Pero a lo bestia. La entrada de Guido sobre Diomande en el minuto 12 era una muestra de ello. Seis minutos después metió el primer susto el equipo local. Fue una pérdida de Tchouaméni ante Mayol, que se sacó un disparo seco al que respondió el de siempre: Thibaut Courtois. El paradón número cinco millones del portero del Madrid.
Otra vez Valverde
Patada a patada el Valencia retrocedió demasiado. Maffeo, que no había de repartir estopa, derribó a Mbappé en la frontal en el 26. Falta como un camión y amarilla. El libre directo era peligrosísimo y lo ejecutó el propio Kylian. Su disparo se topó con la barrera pero como el Valencia estaba muy hundido en el área la pelota le cayó a Fede Valverde, que percutió desde fuera del área para anotar el 0-1.
Mourinho sonreía pero no celebraba. El Real Madrid iba en ventaja pero quedaba mucho partido. Atrás Tchouaméni tapaba agujeros y un imperial Huijsen sujetaba al Valencia. Pero el peligro del equipo de Mourinho estaba en a asociación de los cuatro de arriba. Así caería el segundo. Diomande hizo piña con Bellingham, que percutió dentro del área y dio el pase atrás para que Arda Güler, después de que la pelota tocara en Tárrega, hiciera el 0-2 en el 35.
El 0-2 hundió al Valencia y terminó de desatar al Real Madrid, que olió la sangre y se fue a por el tercero. Lo evitó Dimitrievski en el 43 con una buena mano a Güler. Al los de Javier Aguirre ya no les bastaban las patadas. Ni los codazos. Ni los golpes. Sadiq era Topuria repartiendo mandobles. Pero la amarilla se la llevó Lunin por salir a defender a sus compañeros desde el banquillo. La pelota, por cierto, seguía siendo del Madrid. Y con la reyerta y el 0-2 se acabó la primera parte en Mestalla. No hubo partido porque el Valencia sólo quería jarana y el Madrid ganar y pirarse a casa.
Domina el Madrid
En la reanudación Javier Aguirre mandó arriba al equipo, que ya tenía perdido el partido. Pero el Real Madrid tenía el duelo bajo control y sólo tenía que esquivar coces. No lo consiguió Diomande, que se llevó una coz de Guido por la que vio amarilla. En el 55, con el duelo ya roto, Mbappé tuvo una carrera para plantarse ante Dimitrievski, que le achicó el espacio y se llevó el pelotazo. Olía al tercero del Madrid.
Aguirre agotó cambios a la hora de partido. Mourinho no había hecho ni uno. En el 64 Bellingham hizo otra jugada de abusón después de triturar a Tárrega. Acabó con un disparo que sacó abajo Dimitrievski, igual que la chilena posterior de Mbappé en el área grande. Respondió el Valencia en el 66 con un disparo abajo de Danjuma que sacó, como siempre, Thibaut Courtois.
Y luego sí que caería el tercero. Fue una contra en la que Güler le robó la cartera a Pepelu y se la puso a Mbappé, que para él es lo que Bildu es a Pedro Sánchez: su socio favorito. Kylian estuvo más rápido que Tárrega, sentó a Dimitrievski y anotó el 0-3. A ver si el tanto animaba a Mourinho a hacer cambios. No lo hizo y Gayá vio una roja, rojísima por una coz a Mbappé. El partido se convirtió en una reyerta porque el Valencia, y su belicosa afición, así lo quisieron.
En el 83 quitó por fin Mourinho a Diomande, Güler y Bernardo por Endrick, Brahim y Camavinga. Tarde. Muy tarde. Tardísimo. Como la entrada postrera de Pitarch y Espí. El partido era ya una reyerta y el Real Madrid lo tenía ganado y con la victoria, incontestable y trabajada, permitía a los de Mou dormir en lo alto de la clasificación con los mismos puntos que el Barcelona a falta de lo que ocurra este domingo en el Metropolitano.