Diomande conquistó El Sardinero con un golazo y terminó de ganárselo con un detalle. Al ser sustituido en el encuentro que enfrentó a Racing y el Real Madrid, un recogepelotas le pidió su camiseta y el marfileño respondió con una sonrisa, un abrazo y unos instantes de conversación. Un gesto sencillo que recibió el reconocimiento de la grada rival y que dejó otra imagen de un futbolista que está aprovechando cada oportunidad. Durante el partido, para demostrar su talento. Después, para enseñar su cercanía.
El joven se llevó una camiseta y un recuerdo que difícilmente olvidará. Diomande se detuvo para atenderle cuando el trabajo sobre el césped ya había terminado y podía enfilar el camino hacia los vestuarios. Ese tiempo dedicado al recogepelotas dio valor al regalo. El público que presenció la escena respondió con aplausos al extremo del Real Madrid, capaz de despertar simpatía entre quienes habían sufrido su fútbol durante el encuentro.
Porque antes del abrazo había llegado el derechazo. El marfileño volvió a exhibir su extraordinario golpeo con un remate a bote pronto desde la frontal que acabó en la escuadra. Otro tanto para su colección después de la espectacular volea ante el Leipzig. Diomande empieza a acostumbrar al madridismo a goles que exigen varias repeticiones para apreciar toda su dificultad.
Argumentos para Mourinho
Su crecimiento también tiene consecuencias deportivas. La ausencia de Vinicius por sanción le ha permitido encontrar continuidad y el atacante está respondiendo con personalidad, desborde y trabajo. Cada actuación añade argumentos para seguir en el once y obliga a Mourinho a valorar el espacio que tendrá cuando vuelva a disponer del brasileño.
Diomande está consiguiendo que se hable de sus goles, de su esfuerzo y también de sus gestos. En un escenario exigente como el Real Madrid, esa combinación ayuda a construir una conexión especial con la afición. En Santander fue un paso más allá y recibió el reconocimiento del rival. El recogepelotas se quedó con su camiseta. El Sardinero, con una buena razón para aplaudirle.