Pablo González Fuertes, como era de esperar, desconectó el VAR cuando le tocaba revisar un penalti a favor del Real Madrid. El colegiado evitó revisar una acción en la que Soto Grado –otro sospechoso– había decidido no pitar una mano de Ricardo Rodríguez en el área a disparo de Brahim, señalando un fuera de juego previo que no era. La posición de Bellingham, totalmente legal, invalidó la acción y desde Las Rozas pasaron a otra cosa.
El colegiado asturiano cumplía así su amenaza contra el Real Madrid. La misma que le realizó hace un año en el mismo escenario de este partido: La Cartuja. Antes de la final de la Copa del Rey se quejó de los vídeos de Real Madrid TV y señaló que los árbitros iban «a tomar medidas» contra el club blanco. Desde entonces, esas medidas de las que habló González Fuertes han ido surtiendo efecto con él desde el VAR.
Brahim disparó a puerta y Ricardo tenía claramente la mano desplegada del cuerpo en el área. Es cierto que estaba abajo, pero evita un disparo a puerta. Soto Grado pasó de líos y pitó un fuera de juego inexistente de Jude Bellingham previo a la acción, pero lo cierto es que el inglés estaba habilitado. Sin embargo, el VAR dejó que se sacara con rapidez y no se revisó la polémica decisión del árbitro de campo.
No es la primera vez que González Fuertes la lía en un partido del Real Madrid desde aquella amenaza. En el Alavés-Real Madrid jugado en diciembre, pasó por alto un penalti clamoroso a Vinicius, en los últimos minutos del partido en Mendizorroza. Entonces, no fue pitado porque García Verdura no lo vio en el terreno de juego y porque González Fuertes, árbitro de VAR, se negó a avisar a su compañero para que fuera a verlo a la televisión.