Por muy poco. Al Real Madrid se le escapa esta final de la Supercopa por detalles. Concretamente por uno, un fallo de Feller en la marca a Brugts en un córner. Ahí se desequilibró un partido precioso, competido de tú a tú por las blancas contra un Barcelona que siempre ha estado muchos escalones por encima. Parece que, hoy por hoy, esa distancia se ha recortado bastante. Pero ni así les vale. Alexia, además, provocó y marcó un penalti –penaltito– para embolsar el triunfo en el descuento.
Las tuvieron las madridistas para empatar un partido en el que fueron superiores por momentos, pero en el que realmente aguantaron gracias a Misa. La canaria sobresalió bajo palos en los peores momentos de las blancas, que chocaron después con Ona Batlle. La lateral fue un quebradero de cabeza para Linda Caicedo, a la que frenó en seco.
Castalia acogía la tercera cita con la historia del Real Madrid. Las madridistas cayeron en Leganés contra el Atlético en la final de la Copa de la Reina 2023, se llevaron una manita también en Butarque contra el Barça hace un año en esta misma competición. A la tercera, buscaban la vencida, en una Supercopa en la que las culés volvían a cruzarse en su camino, lo que complicaba mucho el objetivo de llevarse el título.
Quesada, que regresaba para la final tras los motivos personales que le llevaron a ausentarse en semifinales y en los días previos, tiraba de un equipo muy reconocible y en el que sólo entraban dos cambios respecto a la semifinal contra el Atlético. Naomie Feller entraba en ataque por Redondo, mientras que en defensa llamaba la atención la presencia de Yasmim por delante de Holmgaard.
Por su parte, Pere Romeu daba las llaves del centro del campo a Patri Guijarro. Volvía la mejor mediocentro del mundo a su sitio, al once, después de tres meses lesionada. Una vez que superó su fractura de estrés del escafoideo derecho y tras jugar dos ratos en los últimos dos encuentros, estaba lista para volver a la titularidad. El Barça tenía su equipo de gala, con Graham jugando en ataque, en lugar de la sancionada Kika.
En un Castalia que presentaba muy buen aspecto y que contaba con absoluta mayoría culé, el conjunto blanco comenzó buscando una presión intensa arriba en la que consiguió dos peligrosos robos pero que le duró dos minutos, lo que tardaron las culés en tomar el control. Eso sí, estaban muy sólidas atrás las madridistas, lideradas en defensa por Lakrar y Méndez, aunque apenas les duraba el balón cada vez que lo recuperaban.
El Barça aprovecha un resquicio
Tras el primer cuarto de hora, comenzó el conjunto blanco a aguantar más la bola, elevó la presión hasta embotellar a las azulgranas casi en su campo. Buscaban explotar las culés la espalda de unas madridistas muy volcadas y a las que les llegaban las oportunidades por los costados, sobre todo por el de Athenea, ante una ausente Feller. Pajor y Graham eran las encargadas de correr por el flanco de Yasmim, pero se encontraban con una línea muy ordenada y que estaba defendiendo a la perfección.
Tuvo que ser Vicky López la primera en buscar gol. Apenas sin espacio para correr, no dudó en lanzar a portería cuando cazó un balón en la frontal. La pegó ajustándola al palo de la meta de una Misa que metió una mano espectacular para desviar a córner. Y ahí cayó el muro. El Barça encontró el resquicio en Feller, que defendió la espalda de una Brugts que cabeceó a placer cuando el balón le llegó al primer palo.
Reacción del Real Madrid
Fue el único desajuste de un Madrid que reaccionó bien. Mantuvo la misma idea y, aunque le costaba generar ante un Barça defendiéndose con y sin balón con un bloque bajo muy junto. Eso no impidió que estuvieran a punto de empatar el choque. Aunque antes solicitaron una revisión del FVS –el famoso VAR lowcost– de manera errónea por una falta clara sobre Linda pero que no fue en el área ni sería nunca roja. De ahí que no pudieran gastar después la única bala que les quedaba en una acción en la que Weir pareció exagerar tras perder el balón en ante Mapi.
Con presencia en el área, llegaron las oportunidades. La más clara, al filo del descanso, con un zapatazo de Däbritz que iba muy bien, pero que en lugar de entrar terminó dando en el larguero. Aunque esos últimos minutos de acercamiento a los dominios de Cata Coll daban vida al conjunto blanco de cara a la segunda parte.
Tocaba dar un paso adelante a jugadoras como Linda o Weir, que habían mostrado poco en la primera mitad y, durante los primeros minutos de la segunda parte, lo hicieron. Sobre todo una colombiana que comenzó a desbordar, aunque le faltaba un poco de chispa y bailaba con una Ona que no le daba opción apenas. Era Athenea la que más generaba en los mejores momentos del Real Madrid en todo el partido.
Y, cuando mejor estaban, estuvo a punto de sentenciar el Barcelona. Increíble lo que perdonó Graham, tras una buena intervención de Misa ante Pajor. Alexia abrió para la polaca, que fusiló a la canaria, el rechace lo cazó la doble Balón de Oro y se lo puso a Graham, que a portería vacía mandó su cabezazo al larguero.
Reaccionaba el Barça, que se encontraba con una Misa imperial. La portera madridista volvía a aparecer para confirmar una gran actuación para evitar que el conjunto blanco siguiera muy vivo en la final. Una final que estaban a un gol de igualar para forzarlos penaltis, puesto que no había prórroga.
Alexia sentencia en el descuento
Con Weir como falsa nueve, el conjunto blanco empezó a buscar la espalda de la defensa con Linda y Athenea generando muchos problemas. Aunque la colombiana se encontraba siempre con una Ona que se convirtió en la pesadilla de las madridistas y, en especial, de la otra. Hasta en tres ocasiones abortó la lateral las intentonas serias de Caicedo en el tramo final del partido.
A la desesperada lo intentaban las de Quesada, que se quedaron sin opciones en el descuento, cuando Alexia sacó un penalti a Shei. Muy rigurosa estuvo la colegiada Gil Soriano, que después lo revisó y se ratificó en su decisión de indicarlo. No perdonó la estrella culé, poniendo el 2-0 y dándole al conjunto culé la sexta Supercopa de su historia. Quizás, la más sufrida de todas.