Una tenista se retira por ser un deporte «racista, misógino, homófobo y hostil»
Rajó del lado oscuro que se vive en el mundo del tenis profesional
Explicó el bullying que recibió tanto en redes como desde dentro por ser mujer de piel oscura
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Los discursos de odio están a la orden del día en el deporte. Muchos deportistas lo sufren diariamente tanto dentro de sus disciplinas como por fuera, tanto públicamente como en redes sociales. Un tema espinoso del que ha hablado Destanee Aiava, tenista australiana, que ha confesado cómo ha vivido todo ello después de anunciar su retirada con apenas 25 años.
Aunque no lo hará hasta final de temporada, Aiava mostró la tremenda decepción que ha tenido estos meses después de no estar a la altura en los grandes torneos. Pero, antes de colgar la raqueta, quiso mostrar cómo ha vivido el perjuicio que le ha hecho los apostadores cuando se dedicaron a insultarla cada vez que terminaba los partidos. Un hartazgo que le ha hecho tener que pasar página con lo que más le gustaba hacer.
«Mi vida entera fue el tenis. Me dio muchas cosas por las que solo puedo estar agradecida. Los lugares que he visitado y que la gente solo sueña con visitar. Algunos de mis mejores amigos. Una plataforma para compartir mi historia. Incluso la época en que no tenía ni un solo dólar porque lo había gastado todo intentando triunfar. Pero también me quitó cosas: mi relación con mi cuerpo. Mi salud, familia y autoestima», comentó.
Fue entonces cuando explotó contra todo aquello que le ha hecho daño: «Quiero mandarles un enorme ‘que se jodan’ a todos los miembros de la comunidad del tenis que alguna vez me han hecho sentir menos. Que se jodan todos los apostadores que me han enviado amenazas de odio o de muerte. Que se jodan a quienes se esconden tras las pantallas de las redes sociales, comentando sobre mi cuerpo, mi carrera o lo que sea que les dé la gana», explicó.
Como mujer de piel oscura, la tenista señaló cómo desde dentro también hubo actitudes por sus rasgos y procedencia: «Y que se joda un deporte que se esconde tras supuestos valores de clase y caballerosidad. Detrás de los trajes blancos y las tradiciones se esconde una cultura racista, misógina, homófoba y hostil hacia cualquiera que no encaje en su molde», estalló.
Un infierno que no pudo superar la tenista
En apenas ocho años de carrera, Aiava no fue capaz de seguir adelante sin importar todo lo que llevaba soportando desde que era una joven promesa: «A veces seguía jugando porque sentía que se lo debía no solo a mí misma, sino a todos los que me habían ayudado a lo largo de mi carrera, para intentar volver a donde (en el papel) pertenecía», indicó.
«Otras veces seguía porque tenía demasiado miedo de empezar de nuevo.
O estaba aburrida. Tampoco sabía quién era fuera del tenis ni cuál era mi verdadera pasión. Estaba constantemente buscando aquello que me diera paz en lugar de dolor. En otras palabras, el tenis era mi novio tóxico», añadió.
«Solo tenía 17 años, estaba desprevenida y era peligrosamente ingenua ante las consecuencias de confiar en la gente equivocada. La trayectoria de mi carrera nunca volvió a ser la misma después de eso. Ahora tengo 25 años, cumplo 26 este año y me siento muy por detrás de las demás, como si estuviera empezando de cero. También tengo miedo. Pero eso es mejor que vivir una vida desorientada o estar rodeada de constantes comparaciones y perder con ellas», confesó la tenista.
«La vida no está hecha para vivirla en la miseria ni a medias. Mi objetivo final es poder despertar cada día y decir sinceramente que amo lo que hago, una oportunidad que creo todos merecen». La tenista tiene raíces samoanas, algo de lo que se siente orgullosa: «A la comunidad de las Islas del Pacífico: gracias. Me siento profundamente honrada de haber podido inspirar a niñas y niños como yo a no tener miedo de perseguir sus sueños. Estoy orgullosa de haber llegado a un escenario que no fue diseñado para nosotros. Estoy orgullosa de haber hecho historia para nuestra gente. Y estoy orgulloso de dónde vengo, gracias a todos ustedes», concluyó.