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Champions League: Atlético 4-1 Brujas

Sorloth caza al Brujas y el Atlético accede a los octavos de la Champions

Un triplete del noruego entierra al conjunto belga y certifica la clasificación rojiblanca

Los de Simeone aplacaron la verticalidad visitante no sin altibajos a lo largo del partido

«La Liga de Campeones es mi obsesión», canta la afición del Atlético a coro con sus jugadores, que por fin respiran tras una semana en la que ha escaseado el oxígeno. Media temporada andaba en juego ante un rival que tenía poco que perder y mucho ganar. Todo se lo llevó el Atlético (4-1), subido a lomos de un Sorloth agigantado para la ocasión. Triplete del noruego para rebajar los argumentos futbolísticos del Brujas, señor equipo, y sellar el billete de los rojiblancos a octavos de final de la Champions. Liverpool o Tottenham esperan.

Ya no es que el Atlético mude la piel de una semana para otra y muestre su mejor y peor versión de un partido a otro, ahora abraza la irregularidad dentro de un mismo partido. Un trastorno de la bipolaridad desarrollado en noventa minutos. El de este martes acabó en sonrisa, aunque no sin muecas ni ceños fruncidos. Porque para ganar a este Brujas hay que bajarse al barro. Los belgas son un equipo tan compacto como vertical y amigo de la posesión. Un lobo con piel de cordero.

La puesta en escena del Atlético fue en realidad el diagnóstico del encuentro de ida. Simeone buscó con Cardoso mayor consistencia entre líneas y trabajo por los costados con Llorente y Giuliano, futbolistas de profesión y maratonianos de vocación. Cuando lea estás líneas seguirán corriendo banda arriba y abajo. El damnificado fue Lookman, el jugador de moda en el Atlético. Sorloht quedaba como estandarte de la guerra ofensiva colchonera. Enseguida quedó claro que en el Metropolitano no funcionan los hechizos del Jan Breydel. El feudo rojiblanco es inmune.

La primera batalla que ganó el ariete noruego acabó con Mignolet recogiendo el balón de la red. Sorloth persiguió un balonazo de Oblak, lo ganó, lo escondió, se hizo un hueco y perforó al Brujas. Si hace cientos de años Flandes hubiera estado defendida así, hoy se hablaría otro idioma. Esta noche solo se habló noruego. Hasta tres veces martilleó para ganar la guerra. No sin antes chocar, cuerpear, caerse, levantarse… Una guerra de guerrillas. A eso obligó el Brujas, hueso de roer donde los haya por más que su nombre no invite a ello.

Los belgas no variaron su plan trazado, se mantuvieron fieles a su estilo alegra y directo. La alegría rojiblanca duró lo que tardó el Brujas en levantarse, o el Atlético en dejar solo a Ordoñez. El central remató a placer, pérdida de marcaje de Cardoso mediante, e igualó todo antes del descanso. Tercera vez en la serie que el Brujas se levantaba. Más que brujería era un gato con sus siete vidas. Zozobró el Atlético a partir de entonces. Apabullaron los belgas. Solo Oblak, con una parada sobre la línea, resistió.

Aunque a los puntos ganaba el Brujas. El descanso lavó la cara a los colchoneros que mostraron otras formas. Cardoso se sacó un truco para fusilar a Mignolet y soltar de golpe todo el peso que ha caído sobre su espalda a lo largo del curso. El Brujas lo intentó con Forbs ejerciendo de demonio por la banda, pero ya no se levantó por cuarta vez. Sorloth primero culminó una pared previa entre Lookman y Griezmann y luego atacó el segundo palo para rematar la eliminatoria y dar una bocanada de aire al Atlético. Tottenham o Liverpool en octavos. El viernes, sorteo.