Deportes
Ciclismo

Pogacar retoma su reino con una exhibición histórica en la Strade Bianche

El esloveno inició su temporada por todo lo alto

Cuarto éxito en la Strade Bianche y póker en la Clásica del 'Sterrato'

El antiguo Israel ya gana con Iniesta: Girmay le da la primera victoria al NSN en la Comunidad Valenciana

No hay nadie que pare a Tadej Pogacar. Si el esloveno ya había cerrado el pasado año siendo el mejor ciclista del planeta, el comienzo de temporada no iba a ser distinto en la Strade Bianche. Volvió a demostrar su dominio en las clásicas al imponerse con autoridad y firmando una actuación espectacular tras lanzar un ataque lejano que dejó sin respuesta a sus rivales. El ciclista del UAE Team Emirates se marchó en solitario en los sectores de tierra y cruzó la meta en Siena con ventaja suficiente para confirmar otra exhibición en una de las carreras más exigentes del calendario.

Cuarto éxito en la Strade Bianche, póker en la Clásica del ‘Sterrato’ que forjó Pogacar con un ataque voraz a falta de 78 km a la meta, recién coronado el Monte Sante Marie, y que le coloca como el ciclista más laureado sobre los emblemáticos caminos de tierra toscanos.

La Clásica del ‘Sterrato’ tiene dueño indiscutible. La carrera que se desarrolla en Siena y que cumplió esta edición 20 años celebró el regreso de la leyenda eslovena, el mismo que, pese a no competir desde el pasado ‘Il Lombardía’, en octubre de 2025, no dio una sola opción a la sorpresa. El campeón del mundo inició su temporada por todo lo alto, como si fuera un ‘déjà vù’ de la pasada.

Nadie había ganado tres seguidas. Nadie había triunfado en cuatro ocasiones antes. El suizo Fabian Cancellara era el único que aguantaba con tres. Y tuvo tiempo la bestia del ciclismo contemporáneo (ganador en 2022, 2024, 2025 y 2026) de jugar con las cámaras de televisión y de afrontar la tradicional subida final por Via Santa Caterina, en el corazón de la ciudad de Siena, celebrando junto a un público italiano entregado al dominador absoluto del circuito, sonriente pese al desgaste físico acumulado tras 202 km de recorrido.

Dominio absoluto de Pogacar

Fue un circuito este año sustancialmente más corto. Y por eso quizá la más veloz de siempre, con una media de 42,6 Km/h. Se recortaron 13 km respecto al de la temporada anterior. Ni con esas hubo lugar a la incertidumbre. Todo bajo el control de un Pogacar que, a diferencia de la pasada edición, no cayó y no necesitó de una gran remontada. En esta, dura con 3.530 metros de desnivel y 20 km menos de ‘sterrato’, fue el jefe absoluto.

Porque permitió, como acostumbra, la escapada inicial de aquellos ilusos que sueñan con una campanada imposible si Pogacar está inscrito. Y en el Monte Sante Marie, la parte que se antojaba decisiva, con 1 km al 10.5 %, el ritmo que impuso el suizo Jan Christen (UAE) sirvió en bandeja de plata el ataque a Pogacar, que repitió la zona en la que ya en 2024 exhibió todo su potencial.

Empezó su carrera personal, su ‘show’ particular. Ataque feroz que pareció sin esfuerzo. Solo el francés Paul Seixas (Decathlon AG2R La Mondiale) aceptó el envite, aunque no pudo presentar batalla en ningún momento, rezagado a los pocos minutos, condenado a pelear por el podio con el mexicano Isaac Del Toro (UAE), segundo y tercero, respectivamente, a un minuto de distancia de Pogacar, que cerró su participación tras 4 horas, 45 minutos y 15 segundos.

Se hizo casi 80 kilómetros en solitario el ciclista de apenas 27 años. Disfrutó de nuevo del liderato en tierra toscana. Del calor del público italiano. Y levantó los brazos, reverencia incluida, tras superar la mítica subida final que le aupó a ciclista histórico de esta clásica de las carreteras blancas. Pogacar volvió por todo lo alto. Póker. Nadie mejor que él en el ‘sterrato’ toscano.