Deportes
Liga: Oviedo-Atlético

La otra cara del penalti de Hasselbaink que bajó al Atlético: «Vi Estudio Estadio, sabía cómo los tiraba»

El Atlético vuelve al Cartlos Tartiere por primera vez en Liga desde que bajó a Segunda en el año 2000

Esteban, verdugo de los rojiblancos deteniendo un penalti, rememora en OKDIARIO aquel partido

Desvela que utilizaba el histórico programa deportivo para estudiar los lanzamientos de penalti

Las lágrimas y el silencio fueron los compañeros de viaje del Atlético en su vuelta a Madrid desde Oviedo. Aquel 7 de mayo del 2000 flota en la memoria rojiblanca como si fuera presente. Fue el día que los colchoneros consumaron su annus horribilis y descendieron a Segunda División tras 61 temporadas en la élite. Aquella tarde primaveral se certificó la defunción y, aunque la muerte ya se intuyera desde hacía meses, el desenlace fue perverso con Hasselbaink -estandarte de ese Atlético- fallando un penalti ante Esteban en el tramo final que hubiera dado el triunfo a su equipo. El meta, que años después fichó por el equipo rojiblanco, recuerda en OKDIARIO aquella tarde.

«Me acuerdo perfectamente de las caras de los jugadores del Atlético. Tenían un plantillón en aquella época, como lo tienen ahora. Sería como si bajasen a Segunda esta temporada. Si mirabas uno por uno, la mayoría eran jugadores internacionales con su selección. Fue algo muy llamativo. La gente no se acuerda, pero nosotros -el Oviedo- también nos jugábamos la vida. De hecho, nos salvamos en la jornada siguiente», recuerda Esteban. El guion, retorcido, pareció estar escrito por Roman Polanksi. Luis Aragonés, después de toda una vida en el Atlético, era el entrenador del Oviedo y Radomir Antic, que también había pasado por el banquillo carbayón, bajó al infierno tras haber tocado el cielo con el histórico doblete cuatro años atrás -en 1996-.

Gloria y tragedia, de eso está hecho el fútbol. El final de aquella temporada fue fatídico, pero el inicio y el nudo no le tienen envidia. Comenzó con el fallo de la juez García Castellón que significó el embargo de las cuentas del Atlético y la destitución de todo el consejo de administración como fue consecuencia de la querella presentada por la Fiscalía Anticorrupción contra Jesús Gil -dueño y presidente del club en aquella época- y trece personas más. «Todo fue torcido esa temporada. De hecho, la justicia intervino al club cuando jugamos contra ellos el partido de la primera vuelta. Todo fue mal. También en el banquillo con cambios de entrenador», rememora Esteban durante su conversación con este periódico.

Hasta tres inquilinos hubo. El primero, un Claudio Ranieri que venía de ganar la Copa del Rey el año anterior con el Valencia precisamente al Atlético. El segundo fue Radomir Antic y la última jornada de Liga le correspondió a Fernando Zambrano. El descenso a Segunda fue una amalgama de desdichas. Intervenciones judiciales en los despachos, inestabilidad en el banquillo y pésimo juego de los futbolistas. El equipo no funcionó antes, durante ni después del proceso judicial. Nadie se salva del naufragio. Ni siquiera Jimmy Floyd Hasselbaink y sus 24 goles. Falló el que no debía. O mejor dicho, se lo detuvo Esteban.

La cicatriz de Hasselbaink con el Atlético

«Hay que contextualizar. En aquella época no había la información y análisis que hay ahora. Es decir, yo lo que sabía de los lanzadores es porque los domingos veía Estudio Estadio, que era el único programa que daba resúmenes de los partidos, y apuntaba en una libreta los lanzadores de penalti de cada equipo. Me acuerdo que Hasselbaink había tirado un penalti ante el Málaga en la jornada anterior y lo hizo con prisa, era diestro y me puse en su lugar. Entonces retrasé el lanzamiento, me llegaron a amonestar incluso y en la parada me adelanté muchísimo. Hoy se hubiera anulado esa parada y se hubiera repetido el penalti. No me quiero colgar ninguna medalla. No creo que haya especialista parando penaltis porque hay un componente de fortuna de tirarte a un lado y que el balón vaya ahí», asegura Esteban.

Aquel penalti que condenó al Atlético es ahora la mayor cicatriz en la carrera de Hasselbaink. El destino de Esteban, verdugo de los colchoneros y héroe carbayón aquel día, quiso juntarle con Antic -técnico rojiblanco el día del descenso- la temporada siguiente en el Oviedo. «Nunca tuve muy buena relación con él, no confiaba en mí y hubo bastantes momentos de tensión con la plantilla», cuenta a este medio. El camino de Esteban todavía fue más inescrutable cuando fichó por el Atlético dos años después de parar el penalti que descendió a los rojiblancos. «Gracias a Dios no había redes sociales en aquella época», dice entre risas.

«No había esa presión mediático que hay ahora. Cuando llegué noté mucho cariño de todo el mundo. Nunca olvidaré mi primer o segundo partido en el Calderón. Hubo un minuto de silencio y algunos aficionados me gritaron desde la grada acordándose de aquella parada. ‘Por tu culpa bajamos a Segunda’. Pero lo dijeron en buen tono, de manera sarcástica», rememora Esteban. Este sábado, casi 26 años después del descenso del Atlético al infierno de Segunda División, los rojiblancos vuelven al Carlos Tartiere. El Oviedo con el mismo papel, tratando de sobrevivir en la Liga, mientras que el Atlético asentado en la mesa de los grandes. Gloria y tragedia, reflejo del guion futbolístico. ¿Lo dirigirá Polanski?