El Barcelona vuelve a ser humano justo antes del Clásico
Los de Hansi Flick cosecharon su primera derrota de la temporada
Volvieron a salir a la luz las mismas carencias de la temporada pasada
El PSG pone en su sitio al Barcelona en Europa

El Barcelona volvió a ser humano en París tras perder ante un PSG que ha vuelto a demostrar en este inicio de temporada que es el mejor equipo de Europa con mucha diferencia sobre el resto. Una derrota que pone en su sitio al equipo culé justo antes del Clásico. La defensa azulgrana volvió a ser la de sus peores noches en los años anteriores.
Se acabó el pleno del Barcelona en todas las competiciones. El 20 de octubre queda grabado como esa fecha en la que apareció un equipo capaz de tumbar a un equipo que parecía invencible. Y ese fue un PSG que tiene un poderío que asusta en Europa.
Después de 11 victorias seguidas en Liga y Champions, y un fútbol brillante que aplastaba a sus rivales, el Barcelona sufrió su primer palo en París. Primera derrota que detiene de golpe una racha increíble y que nadie podrá borrar. Pero sí es un duro golpe de realidad para Hansi Flick. Porque los cuatro goles del PSG y los 15 remates a portería de los parisinos le sacaron los colores a su defensa.
Otra vez los males del Barcelona de los últimos años salieron a pasear en París. Estaban escondidos hasta que un gran rival con un gran ataque les midió de tú a tú. Cuatro goles en contra otra vez en Europa. La defensa se vio demasiado expuesta y solamente un excelso Joan bajo palos evitó una goleada histórica.
El Barcelona vuelve a ser humano y viene el Clásico, que ya está a la vuelta de la esquina. La realidad es que, hasta París, el equipo de Flick parecía más una máquina o un robot que un equipo conformado por seres humanos. En la capital francesa se demostró que no: son humanos.
Y como son humanos, pueden también perder. No son invencibles. El PSG le enseñó al Real Madrid el camino que debe seguir en el Clásico para intentar ganar a este equipo que sigue siendo un equipazo. Luis Enrique le mostró a Mourinho las grandes debilidades defensivas del cuadro culé. Explotarlas como lo hizo el mejor equipo de Europa ya es otro cantar.