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A Ansu no le pesa el ’10’

Ansu Fati fue el jugador determinante en Kiev para decantar el parido ante el Dinamo y dejar vivo al Barça en Champions. No le pesa el '10'

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El Barcelona dio un golpetazo encima de la mesa de cara a su clasificación para los octavos de final de la Champions League. Debía ganar los dos partidos ante el Dinamo de Kiev para seguir vivo y lo hizo. Ambos por el resultado más corto posible, éste último gracias a un tanto de Ansu Fati que está demostrando que no le pesa sobre su espalda la alargada sombra de Leo Messi y su número 10.

No se puede decir que Ansu Fati hiciera el partido de su vida en Kiev. Era un partido difícil, cargado de presión y con unos condicionantes climáticos que entumecen a cualquiera. Tampoco está de vuelta aún la mejor versión del canterano tras haber superado una compleja lesión y esquivar algunos problemas musculares en las últimas semanas. Le está costando recuperar esa electricidad que abrumó antes de lesionarse la temporada pasada pero, en este momento del Barça, su mera presencia está siendo suficiente para marcar diferencias.

Es en la efectividad de Ansu Fati, en esa facilidad para lograr ver puerta en cada partido, donde está realmente el potencial del joven canterano culé. No dudaron desde el club en darle el 10, depositar en él la confianza y a la vez el peso de ser el sucesor de Leo Messi. El argentino lo ha ganado todo y ha marcado una época no sólo en el club, sino también en el fútbol. Esa sombra gigantesca y alargada es la que soporta en estos momentos el extremo, que juega al otro lado de donde lo hizo durante tantos años el argentino.

A la espera de que vuelva la electricidad de Fati, está su oportunismo en el área. El 0-1 en Kiev fue obra suya, de su posición en el rectángulo y de su letalidad ante cada oportunidad que se le presenta. La ponía Óscar Mingueza con cierta destreza en el carril derecho. Restaba 20 minutos y la pelota rasa iba para Ousmane Dembélé, dispuesto a matarla también, pero sería un zaguero el que desviaba lo justo para dejarle la pelota perfecta a Ansu. El canterano rompía el esférico con violencia, chut potente directo a portería. El meta ucraniano ni veía la pelota, no había reflejos capaces de evitar su disparo a un metro de la portería.

Celebraba con rabia Ansu Fati, que no lo ha pasado bien durante este tiempo y ahora le toca liderar un equipo que ha quedado huérfano de líderes y jugadores diferenciales. El toma ese puesto, o más bien debe tomarlo de ahora en adelante. En Kiev dio un paso importante para ello y su rendimiento estará en el foco en esta temporada por encima de otros compañeros. Se espera mucho de él, más de su fútbol y su capacidad de llevar un dorsal tan pesado como el 10 de Leo Messi o Ronaldinho, entre otros mitos recientes del barcelonismo.

«Sabíamos que era una semana importante. Físicamente todavía me cuesta y tengo que ir entrando poco a poco», reconocía Fati sobre su rendimiento y estado físico, aún lejos de su mejor momento: «Estos partidos a cualquiera le gusta jugarlos y tengo que estar preparado para ir cogiendo ritmo. El míster me dio la oportunidad de estar y estoy muy contento». No esquivó, con ciertos galones, la difícil situación que pasa el equipo y el club: «Sabemos que tenemos que mejorar, trabajamos para eso. La Champions es muy difícil y tenemos que estar preparados. En Liga también nos está costando mucho todo, pero hay que seguir trabajando mirando hacia delante. La temporada es larga pero tenemos tiempo para todo».