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¿Por qué cada vez más personas colocan mantas de emergencia en sus ventanas?

Mantas de emergencia en las ventanas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La primera ola de calor del verano ha dejado temperaturas superiores a los 40 grados en buena parte del país, incluido el norte peninsular, y muchas personas han recurrido al aire acondicionado o al ventilador para mantener frescos sus hogares. Sin embargo, dejar estos aparatos encendidos durante todo el día conlleva un gran gasto energético y ambiental, razón por la cual es interesante conocer otras medidas para combatir el calor en casa y, al mismo tiempo, ahorrar energía. Todos conocemos las principales recomendaciones de los expertos durante la época estival: abrir las ventanas a primera hora de la mañana, bajar las persianas la mayor parte del día o evitar utilizar el horno por el día, entre otros.

En este contexto, hay medidas igual de efectivas pero mucho menos conocidas que merece la pena poner en práctica. Entre ellas, destaca el uso de mantas térmicas para reducir la temperatura. La idea es simple: colocar una manta térmica en la ventana, con la cara reflectante hacia afuera, para desviar parte de los rayos del sol antes de que entren en la casa. Estas mantas se fabrican con una fina lámina de plástico recubierta por una capa de aluminio, un material con una gran capacidad para reflejar la radiación. Gracias a ello, funciona como una barrera que devuelve buena parte de los rayos solares antes de que entren en la vivienda.

El truco de la manta térmica para refrescar la casa en verano

Durante los meses de verano, las ventanas se convierten en uno de los principales puntos de entrada del calor. La radiación solar atraviesa el cristal, calienta muebles, suelos y paredes y provoca el conocido efecto invernadero, haciendo que la temperatura interior aumente con rapidez. Al colocar una manta térmica sobre el cristal, se reduce la cantidad de calor que entra. En las habitaciones orientadas al sur o con grandes ventanales, este método puede ayudar a reducir la temperatura varios grados. Además de su eficacia, destaca por ser una solución económica y fácil de aplicar: una manta de supervivencia cuesta apenas unos euros, se fija con cinta adhesiva y se puede instalar en cuestión de minutos.

Un aspecto clave para obtener los resultados deseados es el lugar donde se coloca la manta. Ésta se debe situar en el exterior de la ventana, ya que así se bloquea la radiación antes de que el vidrio la absorba. Si se coloca en el interior, el cristal sigue calentándose y transmite parte de ese calor al interior. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida del nivel de exposición al sol. En una ventana que recibe luz directa durante varias horas al día, funciona muy bien. En cambio, en habitaciones que ya están en sombra o que están orientadas al norte, el beneficio es mucho más limitado, ya que apenas hay radiación que reflejar.

Consejos adicionales

¿Conoces el método de las dos fachadas? Para refrescar la casa sin gastar energía, una de las técnicas más efectivas es la ventilación cruzada, especialmente recomendable a primera hora de la mañana o al anochecer. Este sistema consiste en abrir de forma simultánea las ventanas situadas en dos fachadas opuestas de la vivienda; de esta manera, el aire más fresco entra por el lado donde haya sombra o mayor ventilación, desplazando el aire caliente acumulado hacia la salida contraria. Para mejorar el flujo, es recomendable abrir completamente las ventanas de salida y dejar parcialmente abiertas (aproximadamente un tercio) las de entrada.

El mayor enemigo de una vivienda fresca es la radiación solar directa sobre los cristales, razón por la cual, durante las horas centrales del día, la estrategia más eficaz es mantener el interior en semioscuridad. Bajar persianas y extender toldos antes de que el sol impacte directamente en las ventanas reduce de forma notable la entrada de calor. En habitaciones muy expuestas, el uso de una manta térmica ayuda a reflejar la luz en lugar de absorberla. Es mucho más eficiente bloquear el calor en el exterior que intentar eliminarlo una vez que ya ha entradoo en el interior.

A menudo se pasa por alto que el calor no solo proviene del exterior, sino también de los propios elementos del hogar. Muchos electrodoméstico, al funcionar, generan calor debido al efecto Joule, como el horno, el lavavajillas o la secadora. Para mantener una temperatura agradable, es aconsejable reorganizar el uso de estas tareas, reservándolas para las horas nocturnas.

Un truco poco conocido pero muy efectivo consiste en fregar el suelo con agua fría para aprovechar el fenómeno físico de la evaporación. Asimismo, colocar plantas de hojas grandes bien hidratadas en balcones y ventanas ayuda a aumentar la humedad ambiental. Finalmente, en verano es necesario sustituir alfombras gruesas y textiles sintéticos por tejidos naturales como el lino o el algodón, que permiten una mejor transpiración y no retienen el calor.

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