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Psicología

Los psicólogos expertos coinciden: las personas que siempre guardan silencio en los grupos de WhatsApp no son antipáticas, en realidad es su forma de poner límites

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Hay personas que participan constantemente en los grupos de WhatsApp, contestan a cada mensaje y reaccionan a todos los memes. Otras, en cambio, leen las conversaciones en silencio y apenas intervienen, aunque conozcan a todos sus integrantes. Esta diferencia puede generar malentendidos, pero la psicología invita a no interpretar automáticamente la falta de respuesta como una señal de rechazo. En determinados casos, mantenerse al margen es una forma de gestionar la propia disponibilidad y proteger el tiempo personal.

No responder no significa pasar de los demás

La psicóloga Rebeca Cáceres explica en una entrevista que no existe una única manera correcta de comportarse en los grupos digitales. Según la especialista, guardar silencio puede responder a una preferencia personal, a la incomodidad con este tipo de conversaciones o, sencillamente, a la necesidad de disfrutar de un poco de tranquilidad.

Por eso, no contestar en un chat colectivo no implica necesariamente desinterés, antipatía o rechazo hacia sus integrantes. La ausencia de respuesta no permite conocer por sí sola las intenciones de una persona.

El cansancio de estar siempre disponible

Los grupos de WhatsApp pueden convertirse en una fuente de sobrecarga cuando acumulan decenas de mensajes, notificaciones y conversaciones simultáneas. Un estudio analizó cómo las personas utilizan las aplicaciones de mensajería para negociar su privacidad y establecer límites entre los distintos ámbitos de su vida.

La investigación encontró que los usuarios desarrollan estrategias para gestionar su disponibilidad y separar los contextos personales, familiares y laborales. Silenciar notificaciones, aplazar respuestas o reservar determinados momentos para consultar los mensajes son algunas maneras de recuperar autonomía frente a una comunicación potencialmente constante.

Cuando contestar se convierte en una obligación

La presión por responder inmediatamente también puede resultar agotadora. Un estudio publicado en 2023 observó que reducir las interrupciones provocadas por las notificaciones podía mejorar el rendimiento y disminuir la tensión asociada al trabajo. Aunque la investigación no se centró exclusivamente en WhatsApp, ayuda a comprender por qué estar pendiente del móvil continuamente puede dificultar la concentración.

En este contexto, establecer límites no significa desaparecer sin explicación de todas las conversaciones. Consiste en decidir cuándo participar y cuándo desconectar, sin asumir que cualquier mensaje exige una respuesta inmediata.

La clave está en no juzgar el silencio

Eso sí, permanecer callado en un grupo no demuestra automáticamente que alguien esté poniendo límites saludables. También puede deberse a falta de interés, timidez, cansancio o muchas otras circunstancias. Para comprenderlo, es necesario atender a la relación con esa persona y evitar atribuirle intenciones sin pruebas.

La conclusión es sencilla, ya que estar disponible en WhatsApp no equivale a estar disponible en todo momento. Respetar los ritmos de cada integrante permite mantener relaciones más sanas y reducir los malentendidos. En lugar de exigir respuestas constantes, conviene recordar que cada persona tiene derecho a decidir cómo y cuándo participa en sus conversaciones digitales.