Curiosidades
Psicología

La psicología dice que las personas que aparentan que todo va bien cuando están mal no lo hacen por aparentar, sino que es un mecanismo de defensa por miedo a lo que piensen los demás

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Cuántas veces has respondido «estoy bien» cuando en realidad estás pasando una mala época por una ruptura sentimental o un problema personal? Desde la perspectiva psicológica, la necesidad de aparentar bienestar y felicidad se ha convertido en una conducta habitual en una sociedad que valora la productividad y el éxito. Pero, ¿por qué actuamos así, incluso con nuestros seres queridos? Uno de los principales factores es el temor al juicio de los demás; necesitamos sentirnos integrados en nuestro entorno y, a menudo, creemos que mostrar vulnerabilidad, tristeza o ansiedad puede hacernos parecer débiles. Por este motivo, acabamos respondiendo con un «todo bien», casi de forma automática. El cerebro interpreta el rechazo social como una amenaza y activa estrategias para evitar exponerse a nivel emocional.

A esto hay que sumar que vivimos rodeados de mensajes que relacionan el éxito con la felicidad permanente. En redes sociales podemos ver «vidas perfectas» (aunque muchas veces sólo muestran una pequeña parte de la realidad), lo que genera una comparación constante que puede hacernos sentir que somos los únicos con dificultades. Los psicólogos definen este concepto como «positividad tóxica», el hecho de mantener una actitud positiva en todo momento. Sin embargo, la verdadera salud emocional no consiste en sentirse feliz o fuerte todo el tiempo, sino en permitirse experimentar cada emoción cuando aparece: tristeza, miedo, cansancio, incertidumbre o alegría, sin sentir vergüenza ni culpa por ello.

¿Por qué hay personas que aparentan que todo va bien?

«La «positividad tóxica» es el acto de evitar, suprimir o rechazar emociones o experiencias negativas. Esto puede tomar la forma de negar las propias emociones o que alguien más niegue las emociones de uno, insistiendo en cambio en el pensamiento positivo. Aunque dejar de lado las emociones difíciles a veces es necesario temporalmente, negar los sentimientos negativos a largo plazo es dañino porque puede evitar que las personas procesen sus emociones y superen su angustia», detalla Psychology Today.

Muchas veces es más habitual de lo que pensamos encontrarnos aparentando que estamos bien cuando, en realidad, estamos atravesando momentos difíciles. Podemos sonreír, seguir con nuestras rutinas y actuar con normalidad mientras lidiamos con preocupaciones, tristeza o conflictos internos que los demás no ven. Nosotros también aprendemos, a veces sin darnos cuenta, a esconder lo que sentimos. Lo hacemos por miedo al juicio, por no preocupar a quienes queremos o porque creemos que debemos ser fuertes todo el tiempo. Sin embargo, ese esfuerzo constante por sostener una imagen puede terminar agotándonos emocionalmente.

Impacto en la salud mental

Cuando se instala la idea de que debemos sentirnos bien en todo momento, muchas personas comienzan a esconder las emociones que les pueden hacer parecer débiles. Pero las emociones no desaparecen por ignorarlas. Esta represión sostenida puede manifestarse a través de episodios de ansiedad, bloqueos emocionales o dificultades para gestionar las emociones.

Por otro lado, cuando sentimos que nuestras emociones no encajan con la imagen de optimismo constante podemos empezar a tomar distancia de los demás ante el temor a ser vistos como personas negativas, problemáticas o demasiado sensibles. Este aislamiento puede convertirse en un gran obstáculo, ya que el apoyo social es clave para afrontar momentos difíciles.

Asimismo, según los psicólogos, la positividad llevada al extremo también puede generar una fuerte sensación de culpa. Cuando atravesamos situaciones complicadas podemos pensar que estamos haciendo algo mal por no mantener una actitud optimista. En lugar de comprender y validar el sufrimiento, terminan exigiéndonos más de lo necesario y cuestionándonos por no cumplir con esa expectativa de bienestar permanente.

Personas con ‘positividad tóxica’

En muchos casos, quienes recurren a mensajes de «positivad tóxica» no tienen una mala intención. Su objetivo suele ser animar o ayudar, aunque el resultado no siempre sea el esperado. Frases como «todo sucede por una razón», «podría ser peor» o «eres más fuerte de lo que crees» pueden terminar invalidando el dolor ajeno, especialmente cuando alguien necesita comprensión antes que consejos o motivación. ¿Qué hacer cuando alguien minimiza nuestras emociones?