La profunda reflexión de Don Quijote (1605) sobre el amor: «Cuando se mira en la hermosura del alma, y no en la del cuerpo, nace el amor»
Don Quijote de la Mancha, el personaje que Miguel de Cervantes creó para la novela que lleva su nombre, dejó en la segunda parte de la obra una de las reflexiones más conocidas sobre el amor.
«Cuando se pone la mira en esta hermosura [del alma], y no en la del cuerpo, suele nacer el amor con ímpetu y con ventajas», dice el caballero andante a Sancho en el Capítulo LVIII de la segunda parte del Quijote. La idea que articula la frase es antigua, aunque perdura en el timepo.
El amor que nace de la belleza interior resulta más genuino que el que surge de la apariencia física. Cervantes la pone en boca de Don Quijote en un momento concreto de la trama, cuando el caballero le responde a Sancho sobre por qué un hombre sin atractivo físico puede despertar el amor de una mujer.
Las dos maneras de hermosura, según Don Quijote
El pasaje de la novela comienza con una pregunta de Sancho Panza. El escudero no entiende cómo la joven Altisidora pudo enamorarse de Don Quijote, que no destaca por su físico. La respuesta del caballero se desarrolla con una profunda reflexión:
«Advierte, Sancho —respondió don Quijote—, que hay dos maneras de hermosura: una del alma y otra del cuerpo; la del alma campea y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en el buen proceder, en la liberalidad y en la buena crianza, y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre feo; y cuando se pone la mira en esta hermosura, y no en la del cuerpo, suele nacer el amor con ímpetu y con ventajas», recoge el Centro Virtual Cervantes.
La versión que circula como cita («Cuando se mira en la hermosura del alma, y no en la del cuerpo, nace el amor») es una simplificación del original. El texto de Cervantes es más extenso y establece primero qué es la hermosura del alma antes de llegar a la idea sobre el amor.
Esta cita célebre se encuentra explícitamente en la Parte II del Quijote, que se publicó en 1615, diez años después que la primera.
Miguel de Cervantes, el autor del Quijote
Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares en 1547 y murió en Madrid el 22 de abril de 1616. Su vida fue tan agitada como su literatura. Combatió en la batalla de Lepanto (1571), donde quedó con la mano izquierda inutilizada, y pasó cinco años cautivo en Argel después de ser apresado por corsarios en 1575.
La primera parte del Quijote apareció en 1605 y le dio un éxito inmediato. Diez años después publicó la segunda parte, que muchos críticos consideran más madura.
Según la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, entre 1613 y 1615 Cervantes también publicó las Novelas ejemplares y el Viaje del Parnaso.
Cervantes murió en 1616 mientras terminaba su última novela, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, que se publicó de manera póstuma.
La vigencia de las palabras de Cervantes hoy
Pese a que la distinción que plantea Don Quijote no es original de Cervantes, la formulación sí lo es. Platón ya había separado el amor físico del amor espiritual en el Banquete, y la tradición petrarquista del Renacimiento también había insistido en que la belleza del alma supera a la del cuerpo.
Lo que hace Cervantes es trasladar ese debate filosófico a una conversación campestre entre un caballero loco y su escudero práctico, lo que convierte una idea abstracta y muy compleja para la filosofía en algo cotidiano y accesible para cualquiera.