Nueva teoría sobre cómo la roca de Stonehenge, de seis toneladas, fue transportada desde Escocia hace miles de años: sobre un glaciar
El stonehenge no habría sido trasladada por seres humanos durante cientos de kilómetros, sino por el hielo de una antigua glaciación
Tito Livio, sobre Hispania: "Ágil, belicoso, inquieto. Hispania es distinta de Itálica, más dispuesta para la guerra a causa de lo áspero del terreno y del genio de los hombres"
El rey Carlos V: "Hablo el español con Dios, el italiano con las mujeres, el francés con los hombres y el alemán con mi caballo"
Llevar encima una nuez envuelta en papel de aluminio: para qué sirve y qué beneficios tiene, según el Feng Shui

Stonehenge continúa desvelando secretos más de 4.500 años después de su construcción. Un nuevo estudio científico ha reabierto el debate sobre el origen de una de las piedras que forman parte del famoso monumento prehistórico situado en el sur de Inglaterra. La investigación plantea que una roca de aproximadamente seis toneladas, cuya procedencia se sitúa en el noreste de Escocia, pudo haber sido desplazada de forma natural por un glaciar durante la última Edad de Hielo, conocida como Würm, en lugar de ser transportada íntegramente por comunidades humanas del Neolítico. La hipótesis cuestiona una de las ideas más extendidas sobre cómo llegaron algunos de los enormes bloques que conforman el círculo megalítico.
Una roca con un origen inesperado
La piedra analizada es conocida como la Altar Stone, un gran bloque de arenisca situado en el centro del monumento. Investigaciones geológicas recientes habían identificado que su composición mineral coincide con formaciones rocosas de la cuenca de Orcadia, en el noreste de Escocia, a más de 700 kilómetros de Stonehenge. Ese hallazgo abrió una gran pregunta, ya que ¿cómo fue posible mover una roca de semejante tamaño hasta el sur de Inglaterra hace unos 5.000 años?
Hasta ahora, la explicación dominante apuntaba a un extraordinario esfuerzo humano mediante rodillos, trineos, embarcaciones y complejas rutas terrestres. Sin embargo, la nueva teoría propone que el transporte pudo comenzar mucho antes de la llegada de los constructores del monumento.
El papel de los glaciares
Los autores del estudio sostienen que, durante la última glaciación, conocida como Würm, enormes masas de hielo fueron capaces de arrancar grandes bloques de roca y desplazarlos cientos de kilómetros. Este fenómeno, conocido como transporte glaciar, está ampliamente documentado en numerosas regiones de Europa y explica la presencia de rocas viajeras muy alejadas de su lugar de origen.
Según los investigadores, uno de esos glaciares habría podido trasladar la enorme piedra desde Escocia hasta una zona mucho más cercana a la llanura de Salisbury. Miles de años después, las comunidades neolíticas habrían encontrado ese bloque ya desplazado y lo habrían incorporado a la construcción de Stonehenge, reduciendo considerablemente la distancia que tendrían que haber recorrido por sus propios medios.
Stonehenge sigue guardando secretos
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Stonehenge continúa siendo uno de los yacimientos arqueológicos más estudiados del planeta. Aunque se conoce con bastante precisión cuándo fue construido y de dónde proceden muchas de sus piedras, todavía existen numerosas incógnitas sobre las técnicas empleadas para levantar el monumento y el significado exacto que tuvo para quienes lo construyeron.