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Voluntariado

Un joven de 30 años busca voluntarios para vivir gratis en su finca de Lanzarote a cambio de ayudarle 12 horas a la semana con las tareas de agricultura y el gallinero

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Si nos paramos en el medio de la finca del voluntariado que aquí conoceremos, se ve el Atlántico. Esta se ubica en el noroeste de Lanzarote (Islas Canarias) y, para ya ir visualizando un poco cómo es el día a día aquí, basta con imaginarse varios perros y gatos que salen al paso de cada visitante; gallinas que picotean la tierra y árboles que crecen al abrigo de muros de piedra levantados a mano.

El dueño de esta interesante propuesta llegó a la isla desde la península con una idea de aprender a cultivar su propia comida y compartir el proceso con gente de otros países. El terreno sigue en obras y la lista de tareas es larga. Por eso ha abierto las puertas de su casa a quien quiera sumarse, con un trato que reduce los gastos del viaje a lo mínimo.

Un joven busca voluntarios para vivir gratis en su finca de Lanzarote

El anfitrión se llama Oier, tiene 30 años y es natural de Vitoria. Compró un terreno en Tinajo, en el noroeste de Lanzarote, donde vive con dos perros y dos gatos, cría gallinas y se forma en permacultura (un sistema de diseño agrícola que imita el funcionamiento de los ecosistemas naturales). Su anuncio en la plataforma Workaway busca voluntarios para ayudarle con la finca.

El compromiso es de unas doce horas semanales, una carga bastante inferior a la de otros voluntariados, que suelen rondar las veinte o 25.

Voluntario trabajando en la finca de Oier. Foto: Workaway.

Entre tanto, las tareas se reparten entre la agricultura y la construcción: cavar, plantar árboles, regar, levantar muros que protejan los cultivos del viento y limpiar el gallinero y las zonas de los animales.

A eso se suman trabajos de mantenimiento en la casa (pintar paredes, mejorar la decoración del jardín) y las labores del día a día, como cocinar, limpiar o pasear a los perros. Según las reseñas, los horarios son flexibles y cada voluntario elige en buena medida qué tareas asume, en función de lo que se le da mejor o de lo que quiere aprender.

¿Qué incluye el voluntariado en esta finca de Tinajo y qué condiciones pide?

A cambio de esas horas, Oier ofrece a los voluntarios lo siguiente:

Y cabe anticipar aquí que el resto de la comida corre por cuenta de cada voluntario, aunque es habitual cocinar en grupo.

Por un lado, la estancia mínima es de dos semanas y el anfitrión admite a más de dos personas a la vez (las reseñas hablan de grupos de hasta seis). También acepta familias, nómadas digitales y viajeros con tienda de campaña o autocaravana.

A su vez, hay algunos detalles que conviene tener en cuenta. La finca no dispone de wifi, aunque Oier comparte datos desde su móvil, y el transporte público es escaso: la parada de autobús más cercana queda a media hora a pie, igual que el centro de Tinajo. Por eso, varios antiguos voluntarios recomiendan alquilar un coche.

Por otro lado, un dato no menor a tener presente para quienes no pueden soportar el humo de cigarrillo es que el anfitrión fuma.

Turisteando por Tinajo, el rincón agrícola de Lanzarote a las puertas de Timanfaya

Tinajo es un municipio de unos 6.500 habitantes, según su ayuntamiento, situado en el centro-oeste de Lanzarote. Parte del Parque Nacional de Timanfaya (el paisaje surgido de las erupciones que sepultaron pueblos enteros entre 1730 y 1736) se extiende por su término municipal, y en él se concentra buena parte de los volcanes de la zona.

Siguiendo esta línea, la agricultura es su principal motor económico. En sus campos se cultivan vid, cebolla, batata y frutales gracias a técnicas adaptadas a la falta de lluvia, como los enarenados: capas de ceniza volcánica (el picón) que retienen la humedad del suelo.

Además, en Tinajo conviven además las gavias, las terrazas y los jables, todos los sistemas de cultivo tradicionales de la isla.

Por otra parte, en la costa se encuentra La Santa, conocida por sus olas y por el deporte, y en Mancha Blanca se levanta la Ermita de los Dolores, dedicada a la patrona de Lanzarote, conocida también como Virgen de los Volcanes. Cada 15 de septiembre, miles de personas peregrinan hasta ella en una romería que figura entre las fiestas más populares de la isla.

Los pasos a seguir para inscribirse en este voluntariado de Lanzarote

La oferta está publicada en Workaway, una plataforma que conecta a viajeros con anfitriones de todo el mundo. Para contactar con Oier, es necesario crear un perfil y pagar una suscripción anual.

Después, basta con enviarle un mensaje desde su ficha, aunque conviene tener paciencia, ya que responde al 92,9% de las solicitudes, normalmente en un plazo de diez días.

Cabe recordar en este marco que los ciudadanos de fuera de la Unión Europea necesitan el visado correspondiente para hacer un voluntariado en España.

Por último y no menos importante, el perfil acumula una valoración del 100% y 34 reseñas, además de la etiqueta de Top Host. Su nota de 4,9 sobre cinco en intercambio cultural resume lo que más destacan los antiguos voluntarios: la música, las charlas y la convivencia con los animales.