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Friedrich Nietzsche, filósofo, sobre las vacaciones: «La virtud principal del trabajo es impedir los ocios de las naturalezas más vulgares»

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Friedrich Nietzsche no veía el trabajo simplemente como una actividad necesaria para ganarse la vida. El filósofo alemán fue especialmente crítico con la forma en la que la sociedad moderna convirtió el trabajo constante en una virtud y llegó a plantear que su principal utilidad podía ser mantener ocupadas a determinadas personas. Su reflexión sobre el ocio, las vacaciones y el aburrimiento resulta especialmente llamativa hoy, cuando desconectar del trabajo se ha convertido para muchas personas en una necesidad.

Nietzsche contra la obsesión por trabajar

La frase procede del pensamiento de Nietzsche sobre el trabajo y el ocio y encaja con una crítica que aparece de manera explícita en Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales, publicada originalmente en 1881. En el aforismo 173 de La gaya ciencia, el filósofo cuestiona la exaltación del trabajo y sostiene que la actividad laboral intensa puede consumir la energía necesaria para reflexionar, soñar, amar o desarrollar la independencia personal.

Para Nietzsche, el problema no era trabajar en sí mismo, sino convertir el trabajo constante en una obligación moral. Observaba que la sociedad industrial de su época empezaba a valorar especialmente la productividad, la disciplina y la ocupación permanente. El trabajo podía funcionar así como una forma de mantener a las personas entretenidas y alejadas de preguntas incómodas sobre su propia existencia.

Las vacaciones tampoco se libran

Su crítica llega incluso a las vacaciones. En otro pasaje de Aurora, el filósofo alemán Nietzsche describe a los trabajadores agotados que reciben sus días de descanso y los presenta como vacaciones, pero con una visión irónica, ya que considera que ese ocio puede convertirse simplemente en otra forma de compensar una vida dominada por el trabajo.

La observación resulta especialmente interesante porque Nietzsche no identifica automáticamente descanso con verdadera libertad. Para él, una persona que vive completamente absorbida por el trabajo puede llegar incluso a necesitar que alguien le diga cuándo puede descansar. Las vacaciones serían entonces una pausa dentro del mismo sistema que genera el agotamiento, en lugar de una verdadera recuperación de la autonomía personal.

El valor de aburrirse

Otra de las claves de su pensamiento está en el aburrimiento. En La gaya ciencia, Nietzsche defiende la importancia de ese estado aparentemente improductivo para determinados espíritus creativos. El aburrimiento puede convertirse en una especie de periodo de calma previo a una nueva idea o actividad, mientras que la necesidad constante de mantenerse ocupado puede impedir precisamente esa reflexión.

Esta concepción choca con una sociedad acostumbrada a llenar cada minuto libre. Viajes, entretenimiento, redes sociales, ejercicio, series o planes pueden convertir las vacaciones en una agenda tan intensa como la jornada laboral. Desde la perspectiva nietzscheana, no hacer nada durante un tiempo no tiene por qué ser una pérdida de tiempo, ya que puede ser precisamente el espacio necesario para pensar.