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Este árbol es ideal para tu patio: no agrietará el suelo, proporciona mucha sombra y produce frutos deliciosos

  • Ángel Pérez
  • Hola, me llamo Ángel Pérez y soy recién titulado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid. Ahora estoy realizando un máster de periodismo deportivo en la Universidad Villanueva. Soy un apasionado del deporte, en concreto del fútbol y del Real Madrid, y de la política.

Elegir un árbol para zonas cercanas a pisos, aceras o paredes es una elección que mucha gente pospone por miedo a los daños que puedan ocasionar sus raíces a zonas de la casa como el patio. A pesar de ello, el guayabo resuelve este problema enseguida al combinar una copa frondosa, fructificación regular y un sistema radicular mínimamente invasivo.

Es por ello que se ha convertido en una de las especies más recomendadas para patios traseros residenciales, incluso en los más pequeños. La preocupación nace por el crecimiento lateral de las raíces, que acaba levantando paredes y comprometiendo cimientos.

El guayabo es diferente. Sus raíces crecen en profundidad, reduciendo los daños estructurales, incluso en zonas cercanas a muros. Al ser un árbol menos invasivo, su plantación es más fácil en zonas urbanas, además de que proporciona una copa abundante y una buena sombra.

 

¿Cómo plantar este árbol en el patio y cuál es su tamaño ideal?

El guayabo tiene un crecimiento moderado y un tamaño mediano, alcanzando los 3 y 6 metros de altura según la variedad, el suelo y el manejo. Para controlar su tamaño y el crecimiento de la copa, basta con una poda al año, sin tener conocimientos técnicos avanzados. Para plantarlo, este árbol en el patio, se debe mantener una distancia mínima de 1,5-2 metros; hay que preparar bien el hoyo de plantación y poner la planta con una exposición directa a la luz solar y asegurarse de que el drenaje sea adecuado, evitando suelos encharcados.

El guayabo, además de la sombra y los frutos, atrae a la fauna local. También se adapta bien a diferentes tipos de suelo, desde arcillosos hasta arenosos; tolera muy bien la sequía; responde bien a la poda de formación y su mantenimiento es sencillo, incluso para los que no tienen apenas experiencia. Este árbol también actúa como una barrera térmica natural, reduciendo la temperatura cerca de la planta y mitigando el calor que sale de paredes y suelos.