Esta araña altamente venenosa vive en zonas mediterráneas: su mordedura provoca la muerte del tejido

La Loxosceles laeta, conocida comúnmente como araña violinista, es una de las especies de arácnidos más temidas debido a la toxicidad de su veneno y a los efectos que puede provocar en el ser humano, incluyendo la muerte del tejido. Aunque la presencia de esta araña venenosa es más habitual en regiones de América del Sur, en los últimos años se han registrado casos aislados en zonas mediterráneas, como España.
«Las arañas del género Loxosceles también conocidas como arañas violinistas se conforman actualmente por 133 especies a nivel mundial, siendo México con la mayor riqueza y particularmente en Nuevo León ocurren tres especies: Loxosceles candela, Loxosceles luteola y Loxosceles devia. Esta araña se distingue por sus tres pares de ojos, su cefalotórax en forma de pera y la mancha en forma de violín, aunque esta puede variar dependiendo de la especie. Este arácnido es de importancia médica, ya que su mordedura puede causar desde necrosis hasta anemia profunda e insuficiencia renal grave que en ocasiones puede llegar a ser mortal. El daño que causa el veneno de la araña violinista en el ser humano es debido a las fosfolipasas D, metaloproteasas y los inhibidores del nudo de cistina. Por lo anterior es muy importante la difusión pública sobre la toxicidad e identificación de la araña violinista», detallan Noel Salinas-Limón, Rosa María Sánchez-Casas y Jorge Jesús Rodríguez-Rojas en el informe «La araña violinista, desde su identificación hasta su importancia médica», de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Así es la araña más venenosa que vive en zonas Mediterráneas
Ésta es una de las especies más grandes del género Loxosceles, con un tamaño que suele oscilar entre 8 y 30 mm incluyendo las patas extendidas. Como la mayoría de las arañas de este grupo, presenta una coloración marrón y una marca característica en el dorso del cefalotórax: una figura oscura con forma de violín, cuyo «mango» apunta hacia la parte posterior del cuerpo. Este rasgo le ha dado el nombre de «araña «violinista».
Su cuerpo puede presentar tonalidades que van desde el negro y el marrón hasta matices rojizos o grisáceos, lo que le permite camuflarse con relativa facilidad en el entorno. Por otro lado, a diferencia de la mayoría de las arañas, que tienen ocho, ésta tiene seis ojos dispuestos en pares (díadas), con un par frontal más grande y dos pares laterales más pequeños, lo que le proporciona un campo visual de unos 300°. La hembra suele ser más grande y tiene un abdomen más desarrollado que el macho, y se considera potencialmente más peligrosa.
Hábitat y comportamiento
La Loxosceles laeta prefiere ambientes oscuros, tranquilos y poco transitados. Es una especie de hábitos principalmente nocturnos: durante el día permanece oculta en grietas, detrás de muebles o en lugares protegidos, evitando la luz y posibles amenazas. Aunque su presencia en zonas urbanas no es habitual, se han registrado algunos casos en espacios como almacenes o zonas poco ventiladas, donde encuentra condiciones favorables para sobrevivir. Se trata de una araña que muestra un comportamiento reservado y poco agresivo; generalmente opta por huir o esconderse si se siente en peligro.
Mordedura
La picadura de esta araña venenosa puede causar una variedad de síntomas locales y generales. En cuanto a los síntomas locales, suelen presentarse dolor intenso en el área de la picadura, acompañado de enrojecimiento y decoloración de la piel circundante; además, es frecuente observar hinchazón localizada, así como una sensación de calor o ardor en la zona afectada. Asimismo, pueden aparecer comezón o picazón, y en algunos casos se desarrollan ampollas o incluso úlceras en la piel.
Por otro lado, entre los síntomas generales se incluyen malestar generalizado con sensación de debilidad, mareos o vértigo, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, sudoración excesiva y fiebre moderada. No obstante, es importante tener en cuenta que la intensidad y combinación de estos síntomas puede variar según la persona y su respuesta al veneno, pudiendo en situaciones más graves producirse necrosis o daño tisular significativo.
En relación con el tratamiento, ante una posible picadura se recomienda, en primer lugar, lavar suavemente la zona afectada con agua y jabón para reducir el riesgo de infección; seguidamente, es conveniente aplicar compresas frías o hielo envuelto en un paño con el fin de disminuir la hinchazón, el dolor y la inflamación. Además, resulta imprescindible acudir lo antes posible a un centro médico o contactar con servicios de emergencia para recibir una evaluación adecuada.
En los últimos años se han reportado algunos casos en España relacionados con la mordedura de esta especie, cuyo veneno es 15 veces más tóxico que el de la cobra. Se han documentado avistamientos en lugares diversos como Ibiza en 2021, Vizcaya en 2023 o Valencia en 2006, entre otros. Asimismo, en Madrid, en 2017, un vecino del barrio de Puente de Vallecas informó a las autoridades tras encontrar un ejemplar en el baño de su vivienda.