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¿Cómo se escribe en español, ‘hala’ o ‘ala’ para expresar una sorpresa? La RAE lo aclara

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En el uso cotidiano del español, surge con frecuencia la duda sobre cómo escribir correctamente la interjección que usamos para expresar sorpresa, asombro o ánimo: ¿es «hala» o «ala»?

Aunque muchas personas utilizan ambas formas indistintamente, según la Real Academia Española (RAE), la forma más habitual y recomendada es «hala» con «h». Esta interjección se utiliza para mostrar sorpresa, admiración o ánimo. Por ejemplo: «¡Hala! No esperaba verte aquí» o «¡Hala! Qué regalo tan bonito».

¿’Hala’ o ‘ala’?

«La interjección «hala» se usa, sobre todo en España, para animar o apremiar a alguien a que realice una acción: «Hala, vete vistiendo, que llegamos tarde»; para expresar sorpresa o admiración: «Hala, qué bonito es esto»; para subrayar una represalia ante algo que causa fastidio: «Pues, si no te disfrazas, no vienes a la fiesta, hala»; y para expresar el carácter precipitado o persistente de un hecho: «Llegó y, hala, se puso a colocar los libros sin orden ni concierto»; y «Y él, hala, venga a criticar a todo el mundo»».

Por lo tanto, el uso de «hala» también sirve para animar a alguien a actuar o para mostrar cierta incredulidad. Por ejemplo: «¡Hala, vamos!» o «¡Hala! No me digas eso». Además, la RAE señala que la interjección «hala» es invariable; no tiene género ni número, y siempre se escribe con la «h» inicial.

‘Ala’

La palabra «ala», del latín ala, se refiere a cada uno de los órganos o apéndices pares que utilizan algunos animales para volar. También se aplica a cada una de las partes que a ambos lados del avión presentan al aire una superficie plana y sirven para sustentar el aparato en vuelo, así como a las partes que se extienden a los lados del cuerpo principal de un edificio o de un espacio, como «el ala derecha de la plaza» o «del escenario». Asimismo, puede designar cada una de las diversas tendencias de un partido, organización o asamblea, o referirse a una «hilera» o «fila».

En botánica, «ala» se emplea para la «hierba del ala» y para los pétalos laterales de la corola amariposada. En vestimenta, indica la parte inferior del sombrero que rodea la copa sobresaliendo de ella, y en arquitectura, al «alero» de un tejado. En mecánica, puede referirse a las paletas alabeadas de una hélice, y en navegación, a una «vela pequeña suplementaria». En medicina y anatomía, «ala» indica los bordes adelgazados del hígado, la «aurícula» del corazón o el «brazo» de ciertas estructuras. En deportes, como el fútbol, se llama «ala» al «extremo».

Entre expresiones y locuciones populares se encuentran «ala bastarda», «ala de mosca», «ala delta», «alas del corazón», «ahuecar el ala», «arrastrar el ala», «caérsele a alguien las alas», «coger demasiada ala», «cortar las alas a alguien», «dar alas a alguien», «del ala», «echar el ala».

Palabras que presentan variantes con h y sin ella

«La ausencia de valor fónico de la «h» en el español estándar actual explica que palabras que originariamente se escribían con esta letra hayan pasado, con el tiempo, a escribirse sin ella. Ello responde a la aplicación del criterio fonológico por encima del etimológico en la escritura de algunas palabras, ya que este es el único grafema de nuestro sistema ortográfico que, salvo los casos excepcionales ya comentados de «h» aspirada, no representa ningún sonido.

Este fenómeno de pérdida o caída de la «h» no es general, ya que las grafías con «h» etimológica se han consolidado en el uso culto en la mayoría de los casos. Sin embargo, en otros, la lengua culta ha ido admitiendo progresivamente la escritura sin «h» de ciertos términos. Al tratarse de un fenómeno gradual, existen etapas de transición en las que siguen vigentes en el uso ambas formas, la que conserva la «h» y la que ha prescindido de ella», explica la RAE.

Se registran a continuación las voces de empleo actual más o menos frecuente que presentan hoy variantes gráficas admitidas con «h» y sin ella. En general, se recomienda dar preferencia a la grafía sin «h» en todos los casos, con independencia de que en alguno de ellos pueda no ser aún la preferida en el uso culto mayoritario: «ala», «ale» / «hala», «hale»; «alacena»/»alhacena»; «alajú»/»alhajú»; «alelí»/»alhelí»; «ámago»/»hámago»; «armonía»/»harmonía»; «arpa»/»harpa»; «arpía»/»harpía»; «arpillera»/»harpillera»; «atajo»/»hatajo»; «auyama»/»ahuyama»; «baraúnda»/»barahúnda»; «bataola»/»batahola»; «boardilla»/»bohardilla»; «desarrapado»/»desharrapado»; «erraj»/»herraj»; «icaco»/»hicaco»; «ológrafo»/»hológrafo»; «sabiondo»/»sabihondo»; «uy»/»huy».

La voz «atajo»/»hatajo», con los sentidos arriba indicados, se ha formado sobre el despectivo de «hato», de ahí la grafía con «h» etimológica. En cambio, la voz homófona «atajo», que significa ‘camino más corto que el principal para llegar a un sitio’, deriva de «atajar» (de «tajar» ‘cortar’), por lo que en ese caso solo es válida la grafía sin «h». La forma más usada de «boardilla»/»bohardilla» con este sentido en todo el ámbito hispánico es «buhardilla» (del diminutivo de «buharda»), que se escribe siempre con la «h» etimológica.

Una letra puede parecer insignificante, pero en español, la «h» inicial marca la diferencia entre «hala» y «ala».