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Los cerrajeros coinciden al 100%: «Si tienes una cerradura que se puede copiar en cualquier ferretería, estás regalando la seguridad de tu casa»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Una puerta reforzada, una alarma conectada junto a su cartel y una cámara dan una falsa sensación de seguridad. Los cerrajeros llevan años repitiendo el mismo aviso: de nada sirve blindar la puerta si la cerradura que la cierra tiene un fallo que cualquiera puede aprovechar. Ese detalle, tan pequeño como decisivo, podría servirle la entrada en bandeja a un malviviente.

Dicho esto, el problema radica en un rasgo concreto, presente en miles de viviendas españolas, que los especialistas del sector identifican en cuanto entran en un domicilio. Y que, según ellos, explica buena parte de los robos que se producen sin ningún signo de violencia.

¿Por qué una cerradura que se copia en la ferretería pone en riesgo la casa?

La respuesta que dan los cerrajeros es unánime: el problema está en los bombines de gama baja, esos que cualquier ferretería reproduce en minutos y sin pedir ninguna acreditación.

Si una cerradura se puede clonar sin control, cualquier persona que tuvo la llave un rato (un empleado de mantenimiento, un antiguo inquilino) pudo llevarse una copia sin que el propietario lo note.

Justamente ese descuido, repetido en miles de portales, explica buena parte de los robos que la policía registra sin rastro de forzamiento.

Inclusive, los datos del sector respaldan esa advertencia. Por ejemplo, la Unión de Cerrajeros de Seguridad calcula que alrededor de un 80% de las cerraduras instaladas en los hogares españoles siguen siendo modelos clásicos, vulnerables tanto a la copia no autorizada como a otras técnicas de apertura silenciosa.

Siguiendo la misma línea, en 2024 se registraron casi 115.000 robos con fuerza en viviendas, y una parte considerable de esos casos no dejó ningún indicio de haber forzado la puerta, lo que dificulta reclamar al seguro.

«Bumping» e «impresioning»: las técnicas que no dejan rastro

Además de la copia irregular en ferreterías, los cerrajeros señalan dos técnicas que aprovechan el mismo punto débil: la geometría interna de una cerradura corriente.

Por un lado, el bumping consiste en introducir una llave especialmente tallada en el bombín y golpearla con un objeto contundente para que los pines internos salten y el cilindro gire como si fuera la llave original.

Todo el proceso dura apenas unos segundos y no requiere ninguna herramienta especial, solo una llave adaptada al modelo de cerradura.

Por otro lado, el impresioning es más lento, pero igual de discreto. Consiste en presionar una llave en blanco contra el interior del bombín para que las marcas de los pines queden grabadas en el metal, y repetir el proceso hasta conseguir una copia funcional sin haber tocado nunca la llave original.

Ninguna de las dos técnicas rompe nada visible, así que la puerta aparece intacta y la única prueba del robo es lo que falta dentro de casa.

El infame truco de la tarjeta, otro de los métodos que usan los ladrones

Hay un tercer método, mucho más simple, que no necesita ganzúas ni llaves modificadas: deslizar una tarjeta de plástico entre la puerta y el marco para empujar el pestillo.

Funciona únicamente cuando la puerta se cierra de un golpe, sin dar la vuelta completa a la llave, algo que ocurre a diario en miles de hogares por pura rutina o prisa.

Por este motivo, los cerrajeros insisten en que ese gesto, cerrar sin llave y solo con el golpe de la puerta, anula por completo la seguridad de cualquier cerradura, sin importar lo moderna o cara que sea.

Basta un segundo de prisa, con las bolsas de la compra en las manos, para que el pestillo quede accesible desde fuera y la vivienda pierda toda su protección real.

¿Qué cerradura habría que instalar para que la casa deje de ser un blanco fácil?

La recomendación del sector es clara y se basa en sustituir los bombines antiguos por modelos certificados antibumping, con sistemas de pines que impiden que un golpe alinee el mecanismo interno.

Marcas como KABA, KESO o DOM incorporan esta protección de serie en buena parte de su catálogo, además de llaves patentadas que solo el fabricante o sus talleres autorizados pueden duplicar, con tarjeta de propiedad obligatoria para pedir una copia nueva.

Así, podemos concluir que un cilindro sin protección puede ceder al bumping en menos de diez segundos; uno con certificación antibumping resiste el mismo intento durante varios minutos, el margen justo para que salte una alarma, ladre un perro o un vecino se cruce con el intruso en el portal.