Los cactus son apañados, pero hay mejores opciones: la planta con flores en miniatura que debes en un piso pequeño
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Decorar un piso pequeño con plantas, desde luego, no es para nada una tarea sencilla. El espacio limitado obliga a elegir ejemplares que no crezcan demasiado, que no necesiten macetas grandes y que, a poder ser, den algo de color sin exigir demasiados cuidados.
Precisamente ahí es donde entra en juego una planta con flores en miniatura que lleva décadas presente en los hogares, aunque en los últimos años ha quedado eclipsada por plantas de moda como el cactus o las suculentas. Y es injusto, porque su tamaño reducido y su floración casi constante la convierten en una de las mejores opciones para espacios reducidos.
¿Cuál es la planta con flores en miniatura ideal para un piso pequeño?
La colorida protagonista de este artículo es la violeta africana (Saintpaulia), una planta originaria de Tanzania y Kenia que forma una pequeña roseta de hojas redondeadas y aterciopeladas. Rara vez supera los veinte centímetros de altura, lo que la convierte en una opción perfecta para estanterías, mesillas o rincones con poco espacio.
Y que su nombre no engañe, porque sus flores, pequeñas y numerosas, pueden ser violetas, blancas, rosas, moradas o incluso bicolor, y aparecen agrupadas sobre la roseta de hojas casi durante todo el año.
A diferencia del cactus, que apenas florece en interior, la violeta africana recompensa con color constante a cambio de muy poco espacio en la maceta.
Luz, riego y humedad: los cuidados básicos de la violeta africana
Aunque su aspecto pueda parecer delicado, la violeta africana no es una planta especialmente exigente si se respetan algunas normas básicas, detalladas a continuación:
- Luz: necesita mucha luminosidad, pero nunca sol directo, que quema sus hojas aterciopeladas.
- Riego: la tierra debe mantenerse húmeda sin encharcarse; lo habitual es regar dos veces por semana en primavera y verano, y una sola vez en otoño e invierno.
- Humedad: agradece un ambiente húmedo, aunque nunca hay que pulverizar agua directamente sobre las hojas o las flores.
- Temperatura: se encuentra cómoda entre diecisiete y 21 grados, y no soporta bajar de los cinco grados.
- Abono: conviene aplicar un fertilizante de floración cada tres semanas para que no deje de florecer.
El error más habitual es el exceso de riego, que favorece la aparición de un moho gris capaz de pudrir las hojas en poco tiempo. Si las hojas se ven pálidas, lo más probable es que esté recibiendo demasiado sol directo.
¿Por qué esta violeta le gana la partida al cactus en un piso pequeño?
El cactus tiene fama de resistente, pero en interior florece pocas veces y, cuando lo hace, dura solo unos días. La violeta africana, en cambio, puede mantenerse en flor prácticamente todo el año si recibe luz y abono suficientes, algo que ninguna especie de cactus doméstico consigue.
Su sistema de raíces es poco profundo, así que no necesita macetas grandes ni mucho volumen de tierra. Le van mejor los recipientes anchos y bajos, algo que encaja perfectamente con estanterías estrechas, mesillas de noche o escritorios donde no sobra espacio.
Su tamaño y variedad de colores también la convierten en un recurso mono y sencillo: unas pocas macetas de distintos tonos sobre una misma balda aportan el mismo efecto visual que un ramo de flores, pero sin gastar en flor cortada cada semana.
Además, se multiplica con facilidad a partir de un simple esqueje de hoja, lo que permite tener varias macetas nuevas sin gastar apenas dinero en plantas adicionales.
Plagas y problemas frecuentes de la violeta africana
La violeta africana rara vez da problemas graves, pero hay señales que conviene vigilar. Si la planta no florece, casi siempre se debe a dos causas: poca luz o falta de abono. Basta con acercarla a una ventana luminosa y retomar la fertilización cada tres semanas para que vuelva a llenarse de flores.
La plaga más habitual es la cochinilla algodonosa, que se instala en el envés de las hojas y en la base de los tallos. Se puede retirar con un bastoncillo de algodón empapado en alcohol, sin necesidad de recurrir a productos químicos agresivos en un espacio pequeño como un piso.
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