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Conservas

El BOE lo confirma: adiós para siempre a las latas de mejillones y berberechos tal y como conocíamos hasta ahora

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

En muchos hogares españoles no pueden faltar las famosas latas de conserva con mejillones o berberechos. Estos siempre nos han sacado de un apuro para dar algún aperitivo a visitas sorpresas. El Real Decreto 1082/2025, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), ha dictaminado el fin de las latas de conserva tal y como las conocemos.

Las latas de conserva van a sufrir una transformación completa en su etiquetado y denominación comercial con el fin de terminar con el fraude y la confusión. Esta nueva medida pretende que las marcas sean totalmente transparentes sobre qué alimentos introducen en los envases.

Cambios en las latas de conserva

El etiquetado debe incluir la denominación comercial nacional y científica exacta según la base de datos AFIS de la FAO. Esto impide, por ejemplo, vender vieiras del Pacífico o volandeiras con el nombre «de zamburiñas». En cuanto al nombre del producto, también se ataca a los adornos de las marcas en sus productos. «Al natural», «en escabeche», entre otras descripciones creativas, deben seguir unos requisitos estrictos para que el fabricante pueda incluir ese nombre en el producto con el fin de mantener la rigurosidad en cada tipo de alimento.

EL BOE también recoge y fija las dimensiones y pesos exactos para poder usar el término de «sardinilla», con el fin de evitar que se etiqueten así simplemente sardinas pequeñas sin control. En los bivalvos (mejillones, berberechos y almejas), se actualizan los aditivos permitidos para mantener una textura óptima del alimento.

El coste de este cambio

A nivel de ventas, no está viendo ningún cambio notable derivado de esta gestión. Las industrias de este sector están asumiendo costes de adaptación que impactan en el margen de ganancias de las empresas a corto plazo. Además, las marcas pierden ingresos derivados de la destrucción del producto ya creado antes de la entrada en vigor de la nueva norma.