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André Alonso, especialista en plantas domésticas: «Un error muy habitual es elegir la maceta antes de trasplantar»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Un reciente consejo del experto André Alonso es más que valioso y tiene que ver con el primer gesto que posee la mayoría de los aficionados al preparar un trasplante. El punto de partida habitual es elegir la maceta antes de hacer nada más: escoger el recipiente por el tamaño aproximado de la planta, por la estética o simplemente porque se tiene a mano. Para Alonso, eso está mal.

Antes de justificar y explicar su postura, recordemos que Alonso es uno de los creadores de contenido sobre plantas domésticas con mayor alcance en España. Conocido en redes como La Reina Plantil, ya acumula más de 200.000 seguidores en TikTok. Sus vídeos combinan rigor técnico y un tono cercano para desmontar los errores más comunes en el cuidado de plantas.

El error de elegir la maceta antes de mirar las raíces, según André Alonso

«Si estás escogiendo la maceta antes de hacer tu trasplante, lo estás haciendo mal», afirma Alonso en el vídeo publicado en su cuenta de TikTok. El consejo va en contra del automatismo de la mayoría. Nos referimos aquí a elegir primero el recipiente, muchas veces sin una razón técnica, y después acomodar la planta a lo que haya disponible.

El enfoque correcto es el inverso. Primero hay que sacar la planta, observar la cantidad y la extensión de sus raíces, y solo entonces elegir la maceta en función de lo que se ve. La razón es puramente técnica. Cada sistema radicular tiene un volumen concreto, y la maceta tiene que ajustarse a ese volumen.

La regla que propone Alonso no deja lugar a duda: las raíces deben ocupar el 80% del volumen de la maceta, dejando el 20% restante para el sustrato nuevo.

Esta proporción garantiza que la planta tenga espacio para seguir creciendo sin que haya un exceso de tierra húmeda sin raíces que la absorban.

¿Por qué una maceta demasiado grande perjudica a la planta?

El problema con una maceta sobredimensionada no es solo de escala. Cuando el volumen de sustrato es mucho mayor que el de las raíces, la planta no puede absorber toda el agua que se le añade. Ese exceso de humedad queda retenido en la tierra durante días o semanas, creando las condiciones perfectas para la pudrición de raíces.

A eso se suma otro efecto y es que la planta dirige su energía hacia colonizar el espacio vacío, es decir, a hacer crecer las raíces en lugar de desarrollar hojas y tallos.

El resultado es un crecimiento visible muy lento, con la planta invirtiendo recursos bajo el sustrato en vez de en la parte aérea, que es la que el aficionado espera ver crecer.

El ritmo de riego también se desajusta. Un sustrato con demasiado volumen tarda mucho más en secarse, por lo que lo que antes se regaba cada siete o diez días puede tardar el doble en drenar.

Si el aficionado mantiene su cadencia habitual de riego sin tener esto en cuenta, la raíz vive permanentemente encharcada. Por ejemplo, uno de los primeros síntomas de esta situación es el amarilleo de las hojas bajas, que muchos confunden con falta de luz o con una carencia de nutrientes.

Cómo elegir la maceta correcta para cada trasplante

En la práctica, la regla del 80/20 suele traducirse en subir solo una talla en cada trasplante. Eso equivale a aumentar el diámetro de la maceta entre dos y cuatro centímetros respecto a la anterior. No es necesario ni conveniente dar saltos de varios tamaños de golpe, aunque la planta parezca grande o haya crecido mucho desde el último cambio.

El momento en que se produce el trasplante también importa. La primavera es la ventana ideal. ¿Por qué? Porque la planta está en pleno arranque de crecimiento y puede recuperarse del estrés del cambio con más rapidez. Fuera de esa época, el proceso es más delicado y el margen de error se reduce.

Para cerrar, Alonso señala otra condición que considera básica: la maceta debe tener agujeros de drenaje. Sin ellos, el agua sobrante queda atrapada en el fondo del recipiente y la probabilidad de pudrición se dispara independientemente del tamaño que se haya elegido.