Curiosidades
Trucos de cocina

Las abuelas cocineras siempre lo han tenido claro: «Si te pasas con la sal en un guiso, el mejor truco es echar una patata cruda pelada»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un guiso puede quedar demasiado salado en algunas ocasiones, sobre todo si se nos va la mano con la sal sin querer. Cuando esto ocurre, hay un truco de cocina de los de toda la vida que puede ayudar a solucionarlo: añadir una patata cruda y pelada mientras el guiso sigue al fuego.

La idea es sencilla y permite intentar recuperar el plato sin tener que tirarlo y empezar de nuevo.

El truco de la patata para arreglar un guiso demasiado salado

La recomendación consiste en incorporar una patata cruda, previamente pelada, al guiso cuando se detecta que contiene demasiada sal. La pieza permanece dentro de la preparación durante la cocción para ayudar a reducir la intensidad del sabor salado.

Este recurso puede utilizarse en distintas elaboraciones con líquido, como guisos, caldos, sopas o estofados. La cantidad dependerá del exceso de sal: si una patata no es suficiente para suavizar el sabor, se puede añadir una segunda durante la cocción.

Una vez que el plato haya terminado de cocinarse, hay que retirar la patata. Después, conviene probar de nuevo el guiso para comprobar si el sabor ha quedado equilibrado antes de servirlo.

La sencillez de esta técnica explica que haya pasado de generación en generación como uno de esos recursos que conviene tener en cuenta cuando algo no sale como estaba previsto.

¿Qué otros trucos de las abuelas funcionan en la cocina?

La cocina tradicional también cuenta con otros métodos pensados para corregir sabores, texturas o pequeños errores durante la elaboración de los platos. Algunos de ellos necesitan ingredientes habituales que suelen estar presentes en cualquier despensa.

Para suavizar el sabor de algunos alimentos, el limón puede convertirse en un aliado. También hay trucos sencillos para reducir el amargor del pepino, como cortarlo y dejarlo reposar antes de consumirlo, o para conseguir que los huevos cocidos se pelen con mayor facilidad: enfriarlos rápidamente después de la cocción ayuda a separar la cáscara.

Las legumbres también tienen sus propios recursos. Si no se han podido dejar en remojo durante varias horas, se puede añadir una pequeña cantidad de bicarbonato al agua de cocción para facilitar su preparación.

En repostería, algunos pasos también pueden mejorar el resultado. Batir bien los huevos con el azúcar, tamizar la harina antes de incorporarla y utilizar bicarbonato cuando la receta lo requiere son gestos que ayudan a conseguir bizcochos más tiernos y esponjosos.

Para preparar una bechamel con una textura adecuada, otro de los trucos consiste en mantener una proporción equilibrada entre la harina y la mantequilla o el aceite. Son pequeños detalles que pueden facilitar la elaboración de las recetas y evitar errores habituales en la cocina.

En el caso de un guiso demasiado salado, el procedimiento es muy sencillo: pelar una patata cruda, introducirla en la preparación mientras continúa la cocción y retirarla antes de servir.

Este recurso tradicional puede ayudar a recuperar el plato cuando el exceso de sal amenaza con arruinarlo. Y tú, ¿qué otros trucos de cocina empleas cuando una receta no queda como esperabas y necesitas corregirla antes de servirla en la mesa?