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Nicole Kidman y Zoe Saldaña llevan Ucrania a ‘Lioness’ con un inquietante mix de la Primera Guerra Mundial y ‘Star Wars’

'Operaciones especiales: Lioness' alcanza su madurez con la guerra de Ucrania y Rusia en la temporada 3

Por fin una superproducción con proyección internacional aborda la guerra de Ucrania con toda su crudeza, con inquietantes escenas que reflejan a la vez cómo ha evolucionado la tecnología aplicada al terreno bélico: así es como se puede ver el conflicto entre Rusia y Ucrania en Operaciones especiales: Lioness (Special Ops: Lioness), que recoge la explosión en territorio europeo de una contienda definida en la serie como una «mezcla de la Primera Guerra Mundial y Star Wars». La ficción protagonizada por Zoe Saldaña, Nicole Kidman y Laysla de Oliveira alcanza su madurez en su tercera temporada (T3).

La tercera entrega de Operaciones especiales: Lioness confirma lo que sus anteriores capítulos anticipaban: la serie creada por Taylor Sheridan (Yellowstone) no sólo se resiste al desgaste, sino que ha encontrado la fórmula perfecta para reinventarse sin perder ni un mínimo de su esencia. Su universo, de hecho, se amplía.

Mientras que las primeras temporadas asentaron las bases del programa Lioness con los infiltrados en círculos terroristas, esta tercera tanda expande su radio de acción hacia una escala tan global como actual: Ucrania y Rusia. El resultado es un thriller político, de acción y táctico de factura impecable. Lioness llega a evocar en ocasiones la visceralidad que Sheridan ya plasmó en Sicario.

La narrativa es uno de los grandes aciertos de la temporada, con una propuesta que rompe con las anteriores. El guion de Lioness fragmenta esta vez la estructura con una línea temporal dividida, que acelera el ritmo del episodio y traslada con espontaneidad el conflicto de un escenario a otro, de los despachos de la administración estadounidense a los frentes de Ucrania.

Escena de la tercera temporada de ‘Lioness’. (SkyShowtime)

Lioness es la primera gran superproducción internacional que se atreve a trasladar a la ficción la guerra de Ucrania de forma frontal y explícita, con la crudeza de las trincheras, sin rebajar el dramatismo de la guerra, igual de letal en un continente que en otro. Se vale de un realismo sucio, del caos operativo y de la violencia propia de una contienda moderna que utiliza tanto drones como artillería, de forma que deja en el espectador una sensación de desasosiego que convive con la adrenalina de la acción. Una escena de un ataque con drones en Lioness consigue un resultado apabullante. Efectivismo cinematográfico en estado puro.

Zoe Saldaña, Nicole Kidman y Laysla de Oliveira

En el plano interpretativo, Zoe Saldaña sigue siendo el ancla emocional de Lioness. Su personaje, Joe, vuelve a ser el pilar de la serie, que no por ello resta espacio a personajes con peso propio. La actriz retrata con precisión quirúrgica el desgaste psicológico y moral de una mujer que se debate en su fuero interno entre las exigencias de la seguridad nacional y el deber familiar, con unas secuelas que arrastra en su propio rostro. La dinámica que mantiene con Nicole Kidman (Kaitlyn) alcanza en esta tercera temporada su punto más maduro. Son la representación de un pulso entre el pragmatismo frío del poder y el coste humano real de la guerra en la sombra.

Laysla de Oliveira vuelve a ser parte del corazón de la historia, con una interpretación visceral. Cruz es una agente letal, un personaje consolidado, que transmite vulnerabilidad y fortaleza a partes iguales, de manera equilibrada y creíble. La actriz aporta densidad dramática con cada una de sus apariciones.

La tercera temporada de Lioness (Paramount) destaca también por su técnica y su despliegue de producción. Cumple las expectativas del género y se corona como la mejor entrega de la serie hasta la fecha, con su propuesta salvaje, pero estilizada, disponible en el catálogo de SkyShowtime (y, por ende, en Movistar Plus+).