Cool
OBITUARIO

Muere Manolo Solo, ganador del Goya por ‘Tarde para la ira’, a los 62 años

Manolo Solo fue uno de los actores más reconocidos y admirados por público y crítica

El actor deja un legado que abarca 'La isla mínima', 'Anatomía de un instante', 'El buen patrón' o 'Celda 211'

Manolo Solo, ganador del Goya por Tarde para la ira, ha muerto a los 62 años. El actor ha fallecido a consecuencia del cáncer que padecía, y deja atrás una prolífica carrera que le ha llevado a trabajar en reconocidas películas del cine español, como La isla mínima o El buen patrón. Además del Goya que ganó a Mejor actor de reparto en 2017 por Tarde para la ira, Solo obtuvo otras cuatro candidaturas a los premios.

El popular actor ha fallecido con estrenos recientes de gran éxito, como Anatomía de un instante, serie basada en la obra homónima de Javier Cercas sobre el 23-F, donde destacó por su magistral interpretación del general Manuel Gutiérrez Mellado. Su último trabajo en cine fue con Una quinta portuguesa, además de su participación en La desconocida

No sólo el público reconoció sus virtudes escénicas: la Academia elogió la calidad interpretativa de Manolo Solo en varias ocasiones, por papeles muy recordados también por los espectadores. Estuvo nominado a los premios Goya por dar vida al juez Ruz, que instruyó el caso Bárcenas, en B, la película (David Ilundain); por ser la mano derecha de Javier Bardem en El buen patrón (Fernando León de Aranoa); y por sus papeles a las órdenes de Víctor Erice en Cerrar los ojos y de Avelina Prat en Una quinta portuguesa, este mismo año. Aunque únicamente alzó el cabezón por el título de Raúl Arévalo, Tarde para la ira, donde encarnó a un toxicómano marginal, el Triana.

Manolo Solo era uno de los actores más productivos del cine español, hasta el punto de llegar a trabajar en un único año hasta en 15 producciones diferentes.

Aunque debutó en el cine en 2002, la consagración de Manolo Solo en la gran pantalla llegó tras décadas de rodajes. Antes de lograr el Goya, deslumbró también con secundarios en películas de gran reconocimiento, como Celda 211 o La isla mínima. Igual de memorables fueron sus trabajos en televisión, en producciones como La peste, El Ministerio del Tiempo o 30 monedas.

Manolo Solo cultivó todas las disciplinas. En el teatro, frente a frente con el público, abordó textos clásicos y contemporáneos que se suman a su currículum junto a su faceta como actor de doblaje y locutor, gracias a su timbre inconfundible que daban identidad también a ficciones sonoras o personajes con otro rostro.

El actor, nacido en Algeciras, se caracterizaba por una voz cavernosa y una mirada, en muchas ocasiones, inquietante. Manolo Solo transitaba entre géneros. También lo hacía entre un personaje y otro con una soltura contundente, con la que infundía la complejidad necesaria para elevar cada uno de sus secundarios a otro nivel y dejar una huella imborrable en la industria.