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Belén Rueda confiesa que un directivo la humilló por «no tener tetas»: «Ahora le denunciaría»

Belén Rueda asegura que se siente "más libre que antes" para contar episodios como éste

Belén Rueda ha revelado este miércoles episodios de su vida, profesional y personal, hasta ahora completamente desconocidos por el gran público. La actriz siempre ha medido con precisión qué decir y qué no ante las cámaras y los micrófonos, pero esta vez ha dicho estar «hasta las narices» de «la etiqueta de fuerte y valiente» con la que la han animado a callarse ciertas malas experiencias, razón por la que ha confesado la humillación que sufrió por parte de un directivo de televisión por «no tener tetas». Si le ocurriera ahora, ha matizado en una entrevista en laSexta, «le denunciaría».

Con un tono de hartazgo, Belén Rueda relató qué sensaciones le produce «el buenismo» impuesto: «Durante años he escuchado ‘buah, es que eres muy valiente, eres muy fuerte’. Estoy hasta las narices de lo de fuerte y valiente, porque te ponen esa etiqueta y ya vale todo».

Si hay que colgar «etiquetas» en «temas emocionales», se le cuelgan «más a mujeres que a hombres», denunció Belén Rueda. La protagonista de Los ojos de Julia habló, en este contexto, de la valentía «de verdad», no de la que se relaciona con «el machote». Fue entonces cuando explicó que se ha «topado» y se sigue «topando» con ese tipo de hombres, aunque «también es verdad que los años hacen que se acerquen de otra manera».

En la actualidad, con 61 años, Belén Rueda aseguró que no puede decir sentirse más libre que nunca, pero sí «más libre que antes». La actriz indicó que aprecia esa sensación de libertad en que le «importa menos lo que piensen los demás», o dice que «no a cosas que antes diría que sí por pensar que es conveniente».

Así, habló de la diferencia de su actitud ahora y la que adoptó cuando era «demasiado joven». Por ejemplo, cuando un directivo de televisión la rechazó para un proyecto, y lo hizo humillándola, confesó. Le dedicó la frase «no tienes suficientes tetas para estar en este trabajo». Belén Rueda se quedó «sin habla» entonces.

Si viviera ese mismo episodio ahora, afirmó, respondería al directivo que está en lo cierto sobre su físico y, «sin avisar, le denunciaría». Lo haría de esa manera, explicó, porque el hecho de ponerlo sobre aviso provoca que «el tsunami venga multiplicado por dos».

La protagonista de El orfanato aprovechó este relato para reconocer cómo las mujeres de su generación y de su madre han tenido que «hacer un trabajo importante emocional y mental para poder hablar de determinadas cosas» que les habían «obligado» a silenciar. «Cualquier mujer de nuestra profesión ha sufrido un abuso. No sólo en nuestra profesión, en general, todas las mujeres», lamentó.

En esta etapa de madurez, Belén Rueda dedica su tiempo a quien quiere y cuando quiere -«incluso a mí misma»-, explicó. Aunque sigue «intentando desterrar el miedo de su vida», dijo en La noche de Aimar.