La tensión explotó con la llegada al tanatorio de Xavier Font, fundador de Locomía y también expareja de Arjona. La prensa quiso hablar con Font pero algunos de los familiares del fallecido se pusieron muy nerviosos por rencillas del pasado. «Es un sobrino de Manolo el que impide que Xavier Font dé declaraciones a nuestro compañero porque le consideran nocivo para Manolo», ha dicho en directo la periodista Paloma García-Pelayo.
Es por ello que uno de los sobrinos de Arjona se encaró con el reportero Carlos García minetras le empujaba y le gritaba:»¡Que tires para allá te he dicho!». El periodista de Atresmedia le increpó :»¡A mí no me vas a tocar! ¡Lo siento!».
A pesar de la tensión, Xavier Font quiso hablar con la prensa y hablar del duro momento que está viviendo tras la muerte de su ex compañero sentimental. «Sé que estáis con respeto, pero es que es un momento muy jodido. Ahora hay que enterrar a Manolo, nada más».
«Estoy jodido, porque tenía que haber estado yo en este sitio, no él. Nunca pensé que esto podía pasar», también dijo Xavier Font.
Así ha sido el último adiós a Manolo Arjona de Locomía.
Antes de convertirse en un fenómeno musical, Locomía nació en la Ibiza más libre y transgresora de los años ochenta. La idea fue de Xavier Font, creador del proyecto, que reunió a un grupo de jóvenes con una estética rompedora para dar forma a una auténtica tribu urbana. Entre ellos estaba Manuel Arjona, un joven de Viladecans que encontró en la isla la libertad que hasta entonces no había podido vivir.
Fotograma de la serie Locomía. (Foto: EP)
En varias entrevistas, el artista recordó que había crecido en una familia muy conservadora y que ocultaba su orientación sexual en su localidad natal. Su llegada a Ibiza marcó un antes y un después. Allí descubrió un entorno donde podía expresarse sin miedo y comenzó una nueva etapa personal y artística.
Junto a Xavier Font, Luis Font y el holandés Gard Passchier, Arjona formó el núcleo original del proyecto. Poco después llegarían las actuaciones en la mítica discoteca Ku y el nacimiento de la imagen que acabaría dando la vuelta al mundo: enormes hombreras, estilismos teatrales y los inconfundibles abanicos gigantes ideados por Xavier Font, convertidos en el sello de identidad de Locomía.