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¿Y si tus próximas vacaciones fueran en una mansión a cambio de la tuya? Esta pregunta hace unos años había sido considerada un auténtico disparate; una idea alcanzable para el imaginario de Hollywood. De hecho, muchos llegamos a este modelo de viajar a través de la película The Holiday, allá por el 2006. El argumento de la película se basaba en dos mujeres —Cameron Diaz y Kate Winslet interpretando a sus respectivos personajes— que se cambiaban la vivienda para vivir experiencias nuevas. Ahora, esta aparente idea descabellada es uno de los modos de viajar más emergentes en nuestro país.
Dos décadas después de que este modelo de viajes ofreciese un éxito en taquilla, el intercambio de viviendas ya se ha asentado como una realidad dentro de nuestro país. La idea que defiende este modelo es sencilla: viajar a donde quieras y sentirte siempre como en casa. Porque es literalmente en lo que consiste, en viajar a las casas de otras personas a cambio de dejarles la tuya.

Viajar a menor precio
Si esto podía sonar como una idea disparatada, lo cierto es que cada vez está cobrando más suscriptores. De hecho, HomeExchange publicaba que este año han viajado con intercambio de casas entre dos y tres millones de viajeros. El crecimiento de este modelo se debe a varios factores, siendo uno de los más importantes la popularización de portales como HomeExchange, plataforma líder en nuestro país y que compite en el mercado con otros portales como Intervac y HomeLink.
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Pero, aunque hoy viajamos más, cada vez miramos más el bolsillo y evitamos desparramar en el alojamiento. Sumar la necesidad de una «vivienda funcional» con ahorrar en gastos era un modelo que hasta ahora había funcionado en otros modelos como el Airbnb, que actualmente también tiene su crisis personal con el cierre y retirada de alojamientos turísticos. Aunque el intercambio de casas, en cuestiones económicas, va un poco más allá, porque aquí el ahorro no viene de un pago más reducido, sino de la vuelta a una forma básica de comercio: el trueque. Es decir, tomas una casa y dejas la tuya, todo a coste cero.

Las cifras así lo garantizan, puesto que, según datos de HomeExchange, viajar de este modo permite abaratar los costes entre un 35 y un 40%, un gasto bastante sustancial. Sobre todo al tener en cuenta otro factor: el elevado coste de los alojamientos turísticos hoy en día. Este año, el Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield reflejaba que en España el precio medio por noche se situaba en el primer semestre del 2026 en los 163,4 euros de media, un 4,9% más que en el mismo periodo del año anterior.
Plataformas de intercambio
Aunque realmente el intercambio de casas en Estados Unidos y Europa en la década de 1950, impulsado inicialmente por personas que buscaban viajar de forma económica, es hoy en día cuando podemos decir que este modelo de viajes se ha asentado en España. La mayor plataforma que hoy opera en nuestro país es HomeExchange, que ya supera las 40.000 viviendas registradas.
El éxito en el mercado de este portal es su modelo mixto de intercambio de viviendas: además de su suscripción anual, funciona mediante un sistema flexible de puntos que permite hacer tanto intercambios recíprocos como no simultáneos. La dinámica es sencilla: puedes intercambiar la vivienda con otra persona que va a dejar la suya libre o dejar esta casa en el portal para que la gente se pueda alojar e ir obteniendo puntos para poder gastar más adelante en otro alojamiento. Antes de esta plataforma estaba Intervac, cuyo nicho está más enfocado en experiencias únicas para familias, solteros y jubilados.
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Todas estas plataformas van por suscripción y requieren de un pago anual para asegurar las garantías y seguros de protección de las viviendas. En el caso de HomeExchange, el coste anual es de 175 euros, mientras que Intervac desciende a los 140 euros y HomeLink ofrece una cuota anual que ronda los 130 euros. El pago se justifica a través de los servicios que ofrecen las propias plataformas para ofrecer beneficios a sus suscriptores. Por ejemplo, en HomeExchange incluyen un seguro de protección de la vivienda ante daños materiales, asistencia al cliente 24/7 y la garantía de que, si no consigues ningún intercambio el primer año, el segundo año te sale gratis.
El intercambio premium
Esta experiencia es algo que no se escapa a los caprichos de las viviendas de lujo. Existen portales, como HomeExchange, que disponen de su versión «premium» – en este caso, HomeExchange Collection. Sus costes de suscripción son más altos, llegando a alcanzar los 1.500 euros, pero en este tipo de portales te garantizas que las viviendas que tienes a disposición para intercambiar son de un nivel alto.
De hecho, el seguimiento y los requisitos de suscripción de este tipo de viviendas en los portales de lujo son mucho mayores. El portal ThirdHome se entiende más como un club privado de alcance internacional especializado únicamente en segundas residencias de lujo o propiedades vacacionales de alta gama. En este caso, el valor de mercado de la vivienda debe ser de un mínimo de medio millón de euros, pudiendo alcanzar cifras millonarias, y también requieren de cuota anual y, en ciertos casos, de un pago extra por cada casa, que oscila entre los 400 y los casi 2.000 euros por semana.
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Una de las más populares es Reserve by ThirdHome, que cuenta con propiedades que parten de los casi ocho millones de euros. Esta es una práctica más corriente de lo que parece, sobre todo en países donde es más común entre las grandes fortunas disponer de segundas residencias que utilizan una mínima parte del año. ¿Quiere decir esto que el servicio va a ser excelente? Desde luego que no. Muchos usuarios registran malas experiencias en algunas de las propiedades de lujo a las que viajan. Al fin y al cabo, viajar a una vivienda personal no es como viajar a un hotel: ni dispones de los servicios ni de las utilidades. Pero sí que puede ser una buena forma de conocer métodos, lugares, culturas y de abaratar considerablemente los costes de un viaje.